El Cristo de Burgos 

Cristo de Burgos (foto A. Mena)Es obra de Juan Bautista Vázquez, el Viejo, esculpida en 1573 y policromada por Juan de Zamora. La imagen había de tener, según encargo del licenciado Juan de Castañeda, que lo destinaba a una capilla funeraria en la parroquia de San Pedro, ocho palmos y medio de vara, «su corona de espinas y sus cabellos largos y un paño en el cuerpo, según y en la forma que está y lo tiene el santo Cristo de San AgustínCrucifijo de la Capilla de San Agustín de esta ciudad», un Cristo (desaparecido en el incendio de la iglesia de San Roque en el 36), semejante al del convento de San Agustín de Burgos, que estaba en Sevilla desde el siglo XIV y gozaba de enorme devoción entre los sevillanos.

La cita que se transcribe muestra las limitaciones con que tenían que trabajar los artistas, sin embargo Juan B. Vázquez, aunque acepta el compromiso y utiliza pelo y faldellín de tela naturales, incluso destaca las costillas bajo los pectorales, dota a su obra de una serenidad, movimiento y modelado, manifiestos en la cabeza, hermosísima de líneas y proporciones, que ya son clásicos. El Cristo cuelga de la cruz sin sufrimiento, como si estuviera dormido, huyendo del dramatismo del último gótico, describiendo una curva que sin embargo la relaciona con el modelo impuesto. 

Se considera a Juan Bautista Vázquez, el Viejo (? - 1589), fundador de la escuela sevillana de escultura, como atestiguan los relieves del retablo de la iglesia de Santa María de Carmona, su  participación en los relieves de la Sala Capitular de la catedral y particularmente los de la portada del Hospital de la Sangre de Cristo de Burgos (foto A. Mena) Sevilla. Termina con el goticismo y propaga «un estilo naturalista idealizado con rasgos manieristas tomados de Berruguete, pero... se mantiene siempre dentro del equilibrio y la corrección formal». Utiliza el canon alargado manierista, aunque sin los excesos anatómicos del romanismo (García Gaínza).

Importa destacar sobre todo su labor «como imaginero ya que es el autor de imágenes de devoción y procesionales que fueron y son de gran devoción para el pueblo, creando las bases y los tipos iconográficos que triunfarán en el XVII» (Mª Ángeles Raya, 2001). Había viajado a Italia, trabajado en Toledo y Ávila, su ciudad natal, y residía en Sevilla desde 1557.

Cobró por la talla 150 ducados y 16 el pintor, su suegro, por la policromía. Mosaico de la iglesia de San Pedro

En 1893 Manuel Gutiérrez Cano, hijo, restaura la imagen, elimina los detalles goticistas y le pone pelo de pasta, corona de espinas, la anterior era tallada y cruzaba cabeza y frente, y sudario de tela encolada. José Ordóñez Rodríguez seguramente la policromó a principios del siglo XX. En los años sesenta la restauró Sebastián Santos Rojas de los daños que se produjo, rotura de la pierna derecha y del pulgar del pie izquierdo, en una caída. En 1990 se le talla nueva cruz de cedro que copia el modelo anterior, tal vez incorporado cuando la restauración de Gutiérrez Cano. Posteriormente sido intervenido por el IAPH (1997).

Hermandad del Santísimo Cristo de Burgos.
Parroquia de San Pedro.
Miércoles Santo.
(Foto del Santo Cristo de San Agustín por cortesía de Julio Domínguez Arjona)


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Aurelio Mena Hornero