Cristo de la Expiración


Sin duda lo más llamativo de este Cristo, calificado de pre-montañesino y considerado una de las piezas cumbres de la imaginería sevillana de todos los tiempos, es la figura serpentinata, ondulada, en forma de llama, característica del manierismo, que simboliza el triunfo del espíritu sobre la materia.

Cristo de CapodimonteLas estampas del Cristo que Miguel Ángel regala a Victoria Colonna (h. 1540) divulgaron este modelo, inspirado en el Laocoonte helenístico (el sacerdote troyano que muere junto a sus hijos estrangulado por la serpiente marina), por toda Europa, una de las cuales serviría a Marcos de Cabrera para realizar el Cristo de la Expiración (existe en el museo del monasterio de Guadalupe una talla de marfil, atribuida a Miguel Ángel, que justamente reproduce este modelo, y en el museo de Capodimonte de Nápoles otra de la escuela de Juan de Bolonia, de finales del XVI o principios del XVII, que mostraría la difusión del modelo), primero de los Cristos expirantes, y establecer así las claves y normas («la mirada se eleva a lo alto y la boca, entreabierta susurra una palabra o se prepara para exhalar el último aliento») que seguirán luego los más famosos expirantes andaluces (Alberto Villar). La valiente contorsión en tórax y cabeza, y el efecto de flotación lo convierten en uno de los más dramáticos y singulares del manierismo hispalense (Bernales Ballesteros), aunque el gesto anhelante preludia ya efectos barrocos (Otero Túñez). García de la Concha Delgado precisamente destaca el naturalismo en la interpretación de los síntomas de la muerte.

Fue tal el éxito popular de la imagen (el contemporáneo Abad Gordillo señala que la imagen «admira y pone devoción; y por sólo verla se mueve todo el pueblo...») que los hermanos rompieron los moldes y los arrojaron al río para evitar réplicas, aunque a Matías de la Cruz se le encarga una en 1590.

Tal vez de origen cordobés, Cabrera es discípulo de Juan B. Vázquez, con quien colabora en los relieves de la Sala Capitular, y de Jerónimo Hernández. Trabaja en Sevilla entre 1575 y 1601 en relación con los escultores del manierismo romanista, aunque su arte es más naturalista y expresivo.

El gremio de plateros contrata este Cristo a Marcos de Cabrera, para la cofradía de la Expiración, el 7 de diciembre de 1575; como plazo de entrega se estableció «el primero día de Pasqua de Navidad de este año». Hecha en pasta de madera, mide 1,79 m.

Manuel Gutiérrez Reyes-Cano lo restauró en 1895 y sustituyó el faldellín que llevaba por el actual paño de tela encolada, de «dinámicas y pictóricas quebraduras» barrocas que ha podido confundir a alguno.

Pélaez del Espino hizo una desafortunada restauración en 1978, que los hermanos Cruz Solís tuvieron que deshacer en 1991 para recobrar la policromía original .

Archicofradía de Nazarenos de la Sagrada Expiración
Capilla del Museo
Lunes Santo.


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Aurelio Mena Hornero