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Cabecera: Educación para la Cooperación

Educar la emoción...

El comportamiento prosocial conlleva las capacidades de detectar las necesidades del otro y empatizar con sus sentimientos. En ambas tareas cumple una función decisiva la inteligencia emocional. Por un lado, la "mente que siente" percibe a través de la intuición y del conocimiento de las manifestaciones externas (comunicación no verbal) que culturalmente se asocian a los sentimientos. Por otro lado, una vez detectadas las necesidades, únicamente el sensibilizarnos (empatía) nos impulsará a actuar de forma altruista (motivación intrínseca).

El conocimiento emocional es muy poderoso, por lo que debe favorecerse, perto también es cierto que la emocionalidad es impulsiva y debemos aprender a controlarla. Concluyendo, la inteligencia emocional hace referencia al uso inteligente de nuestras emociones, resultando de especial interés educarla de cara a la cooperación y la convivencia. En este sentido, algunas de las estrategias didácticas estarán centradas en estos objetivos: "Identificar emociones, causas y consecuencias", "Manejar emociones: evitar emociones negativas y provocar las positivas", "Desarrollar habilidades sociales" y "Fomentar la autoconciencia, la automotivación".

Lectura recomendada: "Educación prosocial de las emociones, valores y actitudes positivas para adolescentes en entornos familiares y escolares", de R. Roche y N. Sol.

Créditos: Raquel Moreiras Cadillo - Correo de contacto- Fecha de actualización: 25/04/07
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