En la percepción de la realidad actúan las primeras impresiones, la necesidad de atribuir causalidad y los esquemas de pensamiento que determinan nuestra actitud ante los problemas.
Cuando nos relacionamos con otra persona, nuestro pensamiento parte de las primeras impresiones. En base a pocos datos, inferimos algunas características porque necesitamos dar sentido a las cosas. El peligro radica en que en la generación de estas primeras impresiones, que tienden a ser duraderas y determinantes, influyen muchas veces los estereotipos.
También por esa necesidad de dar sentido, nos urge saber los motivos e intenciones de los demás, buscando causas intrínsecas o extrínsecas a su comportamiento. Lo prosocial, sería, en este sentido, hacer atribuciones extrínsecas de las conductas negativas y atribuciones intrínsecas de las conductas positivas que manifiesta el otro.
En cuanto a las actitudes ante los problemas, podemos ser pesimistas, escépticos, egocéntricos, disciplinados, resignados, optimistas, utópicos, realistas, pasionales, etc.