¿Quién dice no a las drogas?
































"- ¡Socorro! ¡Socorro! ¡¿A qué esperan!?- exclamó, mirando de reojo a su fiero perseguidor. Achuchado por el miedo, acercó los labios al micrófono que llevaba oculto entre las ropas, y repitió impaciente-: ¡¿A qué esperan?!¡Socorro!
En aquel preciso momento, para su tranquilidad, la policía irrumpió en el piso. Los agentes derribaron la puerta de entrada, la que daba al patio interior, e incluso un par de ventanas para conseguir entrar.
En un periquete rodearon al tío Casimiro y, encañonándole con sus armas, ordenaron al delincuente:
-¡Quieto! ¡No dé ni un solo paso!
-No...no..no disparen...-suplicó el hombre y, mirando a unos y a otros con ojos de terror, pidió-:¡No me hagan daño...!
-En sus labios, eso suena como un chiste, ¡sinvergüenza!- exclamó Rosa indignada, mientras se le acercaba con los brazos en jarras.
Al verla, Pablo corrió a su lado y se lanzó a su cuello con los brazos abiertos. Y al abrazo se sumó también Jacinto, que..." 

¿Quién dice no a las drogas? (Contraportada)