EL AGUA COMO 

FUENTE DE VIDA

 

Agua es Vida

   La importancia del agua en la vida puede entenderse si nos referimos a las funciones que realizan los organismos para mantenerse vivos. En las funciones que permiten a los organismos manejar la energía para sintetizar y degradar compuestos, el agua juega un papel determinante. Así mismo, los compuestos orgánicos, fuente de energía, se transportan a través del agua. 

   La fotosíntesis no podría tener lugar en los vegetales fotosintéticos, sin la presencia de la molécula de agua. La fase luminosa requiere de la ruptura de la molécula de agua (fotólisis) para disponer de los electrones necesarios para el proceso. Todos los organismos dependen de las funciones realizadas por los vegetales (autótrofos) de manera que sin el agua, este importante eslabón de la cadena vital, no sería posible la vida como la conocemos. Así, el agua es al mismo tiempo un insumo y un vehículo. La circulación tanto de nutrientes como de desechos utiliza dentro de los organismos al agua como componente básico de los fluidos vitales.

 Los productos de desecho de los organismos también utilizan al agua como un vehículo. Podríamos decir que cualquier actividad metabólica está íntimamente ligada a la molécula de agua. Por otra parte, los organismos establecen íntimas y trascendentes relaciones con el medio ambiente.    El agua, gracias a su capacidad calorífica, desempeña un papel muy importante en la regulación térmica del clima, haciendo que las variaciones sean menos bruscas, de lo que serían si no existiese el agua. Dentro del organismo el agua, tiene también esta importante función: regular la temperatura. La liberación de vapor de agua como sudor o como jadeo son vitales para la conservación de la temperatura corporal.

   Los organismos tienen estructuras que les permiten ‘captar’ información acerca del medio que les rodea. Los órganos sensoriales no podrían captar señales olfativas y gustativas si las moléculas que perciben no fueran transportadas por el agua. Las funciones reproductoras y su transporte, están también estrechamente ligadas al agua. 

 

EL AGUA Y LA VIDA

   Evolutivamente, todas las especies existentes tuvieron un ancestro común en el océano. Muchas de ellas emigraron a la tierra, sin dejar de depender del agua.

   Otras, han permanecido en este medio, desarrollando en él todas su ciclo de vida. Muchos de los ecosistemas que conocemos y otros que jamás hemos visto, se desarrollan en el agua, estableciendo relaciones complejas y frágiles. De estos ecosistemas dependemos todos los organismos terrestres. Una buena parte del oxígeno que respiramos, es producido por el fitoplancton que cubre grandes extensiones superficiales del océano.

   Su dependencia de la luz, hace que estas comunidades floten a escasos centímetros de la superficie, sin embrago, los organismos que viven en el océano dependen de ellos. Son el primer eslabón de todas las cadenas alimenticias acuáticas. Nuestro alimento también tiene una relación directa con las especies marinas. 

   De una u otra forma terminamos dependiendo de estos ecosistemas. Los desechos y restos de los organismos marinos se depositan en los fondos marinos y dan sustento a las formas marinas más profundas.

   Los restos de esqueletos y conchas conforman un gran depósito calcáreo que almacena grandes cantidades de carbonatos, que representan óxidos de carbono que residirán de esta forma por largo tiempo.

 

EL AGUA Y EL SER HUMANO

   Sin hablar del aspecto recreativo, cultural y lúdico que representa el agua para el hombre, su vida depende del agua en todo momento. Cerca del 75 % de su peso es agua.

   Se encuentra: en todos sus tejidos, la membrana de cada una de las células que los forman, tiene importantes cantidades de agua ( los tejidos que forman el cerebro pueden tener cerca de 90% de su peso en agua, aún los huesos tienen una gran proporción de ella, cerca de 40%); como componente de sus fluidos corporales: saliva, sangre, jugos gástricos, linfa, etc. Prácticamente todas las reacciones químicas que ocurren en el organismo utilizan al agua como solvente. Todos los nutrientes, desechos y metabolitos utilizan al agua como medio de transporte.

   En las diferentes funciones (respiración, transpiración, orina, heces, etc.) el hombre pierde grandes cantidades de agua (al menos medio litro liberado en forma de vapor y un litro y medio en desechos) que deben ser restituidas, para ello bebe y toma agua en los diferentes alimentos que ingiere (aproximadamente 2 litros en los alimentos y medio litro sintetizado en diferentes procesos metabólicos).

 

ORIGEN DE LA VIDA

El origen de la vida fue en el agua, y dentro del mar como seres anaerobios ya que en principio no había aire respirable. Aún cuando se vive fuera de ella, todos consumimos agua a diario, sin detenernos a pensar en la importancia que tiene para nuestro organismo. Nada menos que el 80% es agua. En un principio, nuestro planeta estaba constituido solo por agua, que cubría todas las masas de la tierra. La vida, entonces, surgió del agua. El agua es la sustancia más abundante sobre la tierra y constituye el medio ideal para la vida. Cada océano, río, laguna, posee su propia flora y fauna adaptada a vivir ahí. Por esa razón, la mayoría de los organismos marinos no pueden vivir en agua dulce, como tampoco los seres del río no podrían hacerlo en el medio marino. El agua es esencial para todos los seres vivos que habitan este planeta, porque forma parte, en mayor o menor proporción, de la constitución de cada uno de ellos. Dentro de los recurso hídricos de nuestro planeta, el mar es el que encierra las formas más variadas de vida: microscópicas, bacterias y virus, gran variedad de especies vegetales y animales; entre los que existen algunos tan simples formados por una sola célula, como los protozoarios, hasta las gigantescas ballenas.

 

  El agua es esencial para la vida. Sin embargo, es escasa para millones de personas en todo el mundo. Muchos millones de niños mueren a diario por enfermedades transmitidas por el agua. Además, la sequía azota periódicamente algunos de los países más pobres del planeta.

  El mundo debe dar respuestas mucho mejores. Hemos de aprovechar el agua de una forma más eficiente, especialmente en la agricultura. Hay que liberar a las mujeres y las niñas de la tarea diaria de ir a buscar agua, a menudo muy lejos, y hacerles participar en la adopción de decisiones sobre su ordenación. Debemos dar una importancia prioritaria al saneamiento, aspecto en el que el progreso va más a la zaga. Hemos de demostrar que los recursos hídricos no deben ser fuente de conflicto, sino un elemento catalizador para la cooperación. Se han producido avances considerables, pero todavía queda una gran labor por hacer.

  El objetivo es alcanzar el ámbito del agua y el saneamiento y sentar las bases para seguir avanzando en los años siguientes. Estamos ante un asunto urgente de desarrollo humano y de dignidad humana. Juntos podemos proporcionar agua potable y apta para el consumo a todas las personas del mundo. Los recursos hídricos del planeta son nuestro único medio de supervivencia y de desarrollo sostenible en el siglo XXI.

Volver a página de inicio