Usos del agua

El uso que se hace del agua va en aumento en relación con la cantidad de agua disponible. Los seis mil millones de habitantes del planeta ya se han adueñado del 54 por ciento del agua dulce disponible en ríos, lagos y acuíferos subterráneos. En el 2025, el hombre consumirá el 70 por ciento del agua disponible. Esta estimación se ha realizado considerando únicamente el crecimiento demográfico. Sin embargo, si el consumo de recursos hídricos por cápita sigue creciendo al ritmo actual, dentro de 25 años el hombre podría llegar a utilizar más del 90 por ciento del agua dulce disponible, dejando sólo un 10 por ciento para el resto de especies que pueblan el planeta. Actualmente, a escala mundial, el 69 por ciento de la extracción anual de agua para uso humano se destina a la agricultura (principalmente para riego); la industria representa el 23 por ciento y el consumo doméstico (hogar, agua para beber, saneamiento) representa aproximadamente el 8 por ciento. Estos promedios mundiales varían mucho de una región a otra. En África, por ejemplo, la agricultura se lleva el 88 por ciento de toda el agua extraída para uso humano, mientras que el consumo doméstico representa el 7 por ciento y la industria el 5 por ciento. En Europa, la mayor parte del agua se utiliza para la industria (el 54 por ciento), mientras que la agricultura representa el 33 por ciento y el consumo doméstico el 13 por ciento.

La agricultura  

Casi el 70 por ciento del agua dulce disponible se utiliza para la agricultura. La sobreexplotación del agua subterránea por parte de los agricultores excede los niveles de alimentación natural de los acuíferos en al menos en 160.000 millones de metros cúbicos cada año. La cantidad consumida de agua para producir una cosecha es enorme: se necesitan entre uno y tres metros cúbicos de agua para cosechar un kilo de arroz y 1.000 toneladas de agua para producir una tonelada de grano.
La superficie del suelo destinado a la agricultura ha aumentado en un 12% desde los años sesenta, hasta abarcar casi 1.500 millones de hectáreas. Se estima que la cantidad de agua extraída en el mundo para riego está entre 2.000 y 2.555 km³ al año. Los pastos y las cosechas ocupan el 37 por ciento de la superficie terrestre del planeta.
Las prácticas de riego y el escaso drenaje han conducido a la salinización de aproximadamente el 10 por ciento de las tierras irrigadas del mundo (30 millones de hectáreas de los 255 millones hectáreas de tierra irrigadas) según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO). Una combinación de encharcamiento y salinización afecta a otros 80 millones hectáreas.

La agricultura es en gran parte responsable del agotamiento del agua subterránea disponible y del 70 por ciento de su contaminación. Ambos fenómenos se aceleran. La mayoría de las grandes plantaciones de cereales del mundo consumen agua subterránea a un ritmo insostenible. En total, el agotamiento anual de agua en la India, China, Estados Unidos, el Norte de África y la Península Arábiga suma 160.000 millones de metros cúbicos al año - una cantidad doble al flujo anual del Río Nilo.

La industria

Extracción de agua para la industria:

-En el mundo: 22% del uso del agua
-En países de elevada renta per cápita: 59% del total del uso del agua
- En países de baja renta per cápita:8% del total del uso del agua


Se estima que el volumen de agua anual utilizada para la industria aumentará de los 752 km³/año en 1995 a 1.170 km³/año en 2025.

Para el 2025, se estima que la industria representará aproximadamente el 24% de la extracción total de agua dulce.

Cada año se acumulan entre 300 y 500 millones toneladas de metales pesados, disolventes, lodos tóxicos y otros desechos provenientes de la industria.
Las industrias que utilizan materias primas orgánicas son las que más contribuyen a la carga de contaminantes orgánicos, siendo dentro de ellas el sector alimentario el que más contamina.

Contribución del sector alimentario a la producción de contaminantes orgánicos que se vierten al agua:

-Países de elevada renta per cápita: 40%
-Países de baja renta per cápita: 54%

Más del 80% de los desechos peligrosos del mundo se produce en Estados Unidos y otros países industrializados.

En los países en vías de desarrollo, el 70% de desechos industriales son vertidos sin tratar en aguas que contaminan el suministro de agua en uso.

La energía

 

La demanda mundial de energía, sobre todo para electricidad, aumentará enormemente durante este siglo XXI, no sólo debido a la presión demográfica, sino también debido a la mejora del nivel de vida, del crecimiento urbano e industrial y a las expectativas de crecimiento.

La energía hidroeléctrica es la fuente de energía renovable más importante y la más extensamente utilizada; representa el 19% de la producción total de electricidad. Hoy en día existen en el mundo aproximadamente 45.000 grandes presas en funcionamiento. Canadá es la mayor productora de hidroelectricidad, seguida por Estados Unidos y Brasil.

Construidas para proporcionar energía eléctrica y agua para riego así como para regular el caudal de las cuencas y prevenir inundaciones y sequías, las presas han tenido un impacto de dimensiones desproporcionadas sobre el medio ambiente. Entre todas han inundado más de 400.000 km2 de suelo, en su mayor parte productivo - un área del tamaño de California. Por lo menos una quinta parte de los peces de agua dulce del mundo se encuentra actualmente en peligro de extinción o extinguidos. Entre 40 y 80 millones de personas han sido desplazadas a causa de las presas, obligados a trasladarse a otras tierras, a menudo menos productivas.

Un estudio realizado por la Comisión Mundial de Presas, y publicado en 2000, señala que las grandes presas ofrecen un historial muy variado.

   Por una parte:

-En 140 países, las presas proporcionan energía hidroeléctrica económica. A nivel mundial, las presas suponen el 19 por ciento de la generación y del suministro eléctrico; y las aguas para riego que suministran proporcionan casi el 16 por ciento de los alimentos del mundo.
-La energía hidroeléctrica desempeña un papel importante para la reducción de las emisiones de gas de efecto invernadero: desarrollar en el mundo la mitad del potencial hidroeléctrico económicamente viable podría reducir las emisiones de gas de efecto invernadero en un 13% aproximadamente.

  Por otro lado:

-Las grandes presas han provocado la desaparición de bosques, de hábitats de rica fauna y de la biodiversidad acuática - tanto aguas arriba como aguas abajo de las mismas.
-En la mayoría de los casos, las grandes presas no han realizado una evaluación sistemática de los impactos negativos que la construcción de las mismas podría tener sobre las comunidades desplazadas y relocalizadas. Los esfuerzos por mitigar los efectos imprevistos que sufren más de 80 millones de personas desplazadas y la pérdida de su medio de vida aguas abajo (por ejemplo, la pérdida de pesquerías), han sido, en su mayoría, superficiales e ineficaces.

   Según la Comisión, las grandes presas pueden    estar abocadas a desaparecer:

-Se ha demostrado que construir minicentrales hidroeléctricas es más barato y su puesta en funcionamiento más económica de lo que se creía en un principio; además, su impacto es además mínimo para el medio ambiente.
-Una mejor gestión encaminada a reducir la demanda de agua puede reducir la presión sobre el agua y las necesidades de energía hidroeléctrica.
-La mejora de los sistemas de gestión, particularmente en el caso de la agricultura irrigada, puede reducir enormemente la pérdida de agua al tiempo que aumenta la eficiencia de los sistemas de irrigación.

                         

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