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Antes de la llegada de
los romanos a la península ibérica, ésta estaba habitada por
diferentes nacionalidades: los "astures",
los "cántabros", los "vacceos",
etc. Los Astures ocupaban gran parte de las actuales provincias
de Asturias, León y Zamora. En León y Zamora se asentaban al
oeste del río Esla ( "astura")
. Cada una de estas nacionalidades estaba constituida por
diferentes grupos, así Plinio nos habla de la
existencia de 22 pueblos astures: los "lancienses",
cuya capital "Lancia" ( cerca
de Villasabariego) se considera también la capital de los astures, los "pésicos", los
"zoelas", etc. Los "Orniacos" habitaban las
margenes del río Ornia (actual Duerna).
Así Ptolomeo, el gran geógrafo y astrónomo
romano del siglo II dC, cita a la "Valdornia",
cuya capital era "Intercatia".
Otra de las ciudades de los "orniacos"
sería "Ornia" que algunos
autores sitúan entre los términos de Priaranza y Luyego, cerca
de la desembocadura del Llamas.
Los conocimientos que existen de estos pueblos prerromanos son
escasos, y todas las referencias son de historiadores romanos de
la época en que estos pueblos ya estaban romanizados.
Estrabón, refiréndose a los
galaicos, astures y cántabros nos habla de que "se
alimentan con bellotas dos partes del año, dajándosa secar y
triturándolas , luego las muelen y hacen pan con ellas, para
conservarlas largo tiempo. También beben cerveza". Las
bellotas junto con la carne de macho cabrío, seca o curada, la
mantequilla, la manteca de cerdo, la leche o el sebo de ganado
ovino y caprino debían constituir la alimentación cotidiana.
Los cereales, el trigo y el centeno, debían ser escasos, ya que
se tienen noticias de saqueos de los astures a los vacceos (actualmente
Valladolid y Palencia ), grandes productores de cereales. Estas
incursiones son una de las posibles causas de la invasión romana,
ya que los vacceos habían sido anexionados tiempo atras.
Los pueblos astures también debían conocer el valor del oro,
aunque no sería hasta la llegada de los romanos cuando este
metal se empiece a extraer a gran escala. Este debió ser otro de
los motivos principales de la conquista romana, que finaliza en
el año 19 a.C., 200 años después de que éstos pusieran pie en
el solar ibérico. El esfuerzo que Roma tuvo que dedicar en esta
empresa no debió ser pequeño; hasta sietes legiones y la propia
venida del emperador César "Augusto",
que tuvo que regresar enfermo a Tarraco, nos hablan de la fiereza
de estas gentes.
En la zona de
Priaranza existieron asentamientos romanos desde los años 25 -
50 dC (Minas de oro Romanas de la Provincia de León, Claude Domergue). Los varios poblados de los que existen ruinas: corona de
Quintanilla, de Luyego, de Boisán, etc debían albergar
acuartelamientos militares encargados de controlar a los
trabajadores (esclavos y hombres libres) y recoger el oro extraído.
Existen abundantes zonas en toda la ladera norte de la sierra del Teleno, donde se descubre fácilmente la actividad minera de los
romanos. El método usado era el lavado del terreno mediante agua,
llamado "arrugiae" y la recogida posterior del
oro que se iba depositando en el fondo de los canales. Como
restos de estos grandes movimientos de tierra quedan unos grandes
surcos fácilmente visibles en la actualidad. En Priaranza se
observan estos restos en la zona que llamamos "Fontecinas",
aunque los libros suelen llamarla "Moraceras".
También
emplearon otro método para la extracción del oro llamado "Ruina
Montium" que consiste en horadar un monte arcilloso
mediante varias galerías e inyectar agua almacenada previamente.
El monte se derrumba por efecto de la presión del agua y
posteriormente se lava la arcilla y se recoge el oro. Este método
se empleó en Fucochico.
Durante algo más de 200 años la minería de oro en la
provincia de León constituyó uno de los recursos más
importantes para sustentar la maquinaria del imperio romano, según
Plinio llegaban a las arcas imperiales 20.000 libras de oro
anuales, es decir unos 6.000 Kg. El trabajo de las minas corría
a cargo de esclavos fundamentalmente, primero de entre los
propios aborígenes y luego de esclavos traídos de otros países
que los romanos conquistaban, aunque también participaban
hombres libres.
Alrededor de estos poblados mineros, se desarrolló la
agricultura y la ganadería, necesarias para sustentar el
contingente de tropa y trabajadores en las minas, propiciada además
por la forma de licenciar a los soldados, dándoles la ciudadanía
y tierras de cultivo después de 20 años de servicio (se sabe
que los astures lucharon como soldados romanos en diversos sitios
del imperio). Los romanos introdujeron mejoras técnicas en el
cultivo de la tierra: seguramente el arado, las acequias para el
regadío, etc
Desde el siglo III, la
decadencia del imperio romano se hace más evidente, empeorando
las condiciones de vida de la gente, que prefiere emigrar a las
"villae" en el campo, antes de permanecer en la ciudad.
En esta época también es cuando comienza a introducirse la
religión católica. Los romanos respetaban las religiones de los
pueblos sometidos, siempre que no fuesen en contra de sus
intereses. Así durante largo tiempo convivieron los dioses
romanos (sobretodo Marte y Júpiter ) con los dioses de los
nativos. Prueba de esto es un pequeño adorno encontrado en
Quintana del Marco con la inscripción "MARTI TILENO",
donde se asocia al Teleno con el dios Marte.
En el año 409 d.C. la llegada de los suevos, pueblo
originario de Suabia entre los ríos Rhin y Danubio, a la zona
Norocidental de la península, marca el fin de la dominación
romana, aunque este pueblo nunca dominó esta zona. Los suevos
establecieron la capital en Braga ( Portugal) y desde allí
saqueaban a las zonas vecinas. Al mismo tiempo en el resto de la
península penetran los visigodos, que alrededor del año 585,
bajo el reinado de Leovigildo, ocuparían toda la Hispania
El reinado visigodo duraría hasta el año 711, en el que los árabes
penetran en la península. Los árabes estuvieron poco tiempo en
estas tierras, aunque si realizaron incursiones de rapiña. Para protegerse de
este pillaje el rey Alfonso I mandó despoblar las tierras al norte del
Duero. Así la gente que habitaba aquí se fue al Bierzo, donde se
sentía más protegida. No es hasta el año 854, cuando el conde Gatón
repuebla la zona de Astorga con gente venida del Bierzo. Es más
que probable que el asentamiento actual de Priaranza provenga de
esa época. Esta teoría se ve reforzada por la gran cantidad de
topónimos importados del Bierzo como Villalibre, Somoza,
Bercianos, Toral, Priaranza, etc . Los árabes
nos dejaron las norias, un invento que ha
perdurado hasta nuestros días.
La primera referencia
escrita de Priaranza es del año 981. Alrededor de este año
aparecen documentados gran parte de los pueblos de la diócesis
de Astorga ("Astorga
y su territorio en la Edad Media", Consolación Cabero
Domínguez):
Molinaferrera y Lagunas 920, Quintanilla 1.015, Filiel 1.017,
Castrillo 1.029, Santa Marina 1085 ( hoy desaparecida ), Tabuyo
del Monte 1.088, Luyego 1.150, Boisán 1.150.
También aparece citada la villa de Ornia en el año 998, hoy
desaparecida, siendo una posible localización la señalada
anteriormente cerca de la desembocadura del río Llamas, según
cuenta además la tradición oral. Cerca de Priaranza existen dos
parajes denominados San Juan y San Martino,
encontrándose restos abundantes de enterramientos en esas zonas,
por lo que se deduce que tuvieron que haber existido allí sendos
poblados o al menos asentamientos de algún tipo. En San Martino
se encontró una estela con el texto perdido, pero decorada con
un águila legionaria y armas. ("Nuevos documentos
militares en la Hispania romana", García Bellido, 1966)
La siguiente referencia en que aparece el nombre de Priaranza
es del 30 de marzo de 1.181 en la que Fernando II, regala la
villa de Destriana a la orden de Santiago. Dice así: "Os
entrego, pues, y os confirmo la Iglesia de San Salvador de
Destriana con su población y con las iglesias que le pertenecen
en el valle del Duerna, dentro y fuera, y con las sernas que hay
en Valduerna, pobladas o sin poblar, y Priaranza y Ferrera
totalmente y con todas las propiedades que pertenecen a San
Salvador de Destriana". El rey estaba en Castro Toraf (Julio
González, "Regesta de Ferando II", Pags 308-310).
En el año 1329, Juan
González Bazán funda el Señorío de la Valduerna.
Alrededor del año 1450 pasa a ser un vizcondado, siendo su
primer vizconde Pedro González de Bazán. A partir de esta época
ya existen varios documentos y datos sobre Priaranza, siendo el
primero de ellos uno del año 1543, que hace referencia al pleito
habido entre Priaranza y Palacios por el uso de estos últimos
del monte de Priaranza, a causa de un privilegio concedido por
los Bazán, que se había excedido claramente en sus atribuciones
jurisdicionales, pretendiendo tener derechos sobres los montes.
La vida en esa época se organiza en torno a las ordenanzas
que cada pueblo establece en el concejo de vecinos. El concejo
nombra cada año al alcalde pedáneo, cuya función es
supervisada por el corregidor o alcalde mayor del señorío.
Existen ordenanzas municipales de Priaranza del siglo XVII,
autorizadas por el notario del condado de Palacios, y en ellas se
hace alusión a otras anteriores ya deterioradas por el uso y los
años. La función de las ordenanzas es exclusivamente
administrativa, ya que las cuestiones judiciales pasan a
instancias superiores. ("La Bañeza y su Tierra 1650-1850",
Laureano L. Rubio Pérez)
Sabemos que desde esa época hasta el siglo XX, los cultivos
predominantes eran el trigo rotando con el lino en las mejores
tierras y el centeno en el resto. En el Catastro de las
Comprobaciones de 1761, aparecen citadas las alubias en Priaranza
y Tabuyo, no habiendo sido citadas en el Catastro de 1752. Las
alubias se introducen en la Valduerna desde aquí, al igual que
la patata, alrededor del año 1818, quizás debido al mayor
contacto de nuestros pueblos con la zona Gallega. Esta
agricultura de subsistencia se veía complementada y soportada
por las parejas de vacas o bueyes, que eran el equivalente de los
tractores actuales. También se complementaba la economía
familiar con las cabras, ovejas, cerdos, gallinas, etc.
La vida siempre tuvo que ser difícil aquí, siendo afortunados
los vecinos que recogían lo suficiente para no pasar hambre. No
obstante, Priaranza y los pueblos cercanos a la sierra y al río
podían considerarse afortunados, ya que tenían recursos más
variados: la caza, la pesca, la leña de urz y de roble y los
pastos debían constituir la envidia de otros pueblos que no
disponían de esos elementos.
Esta diversidad de recursos se ha
visto reflejada en la población, siendo Priaranza uno de los
pueblos donde menor ha sido la incidencia de los descensos
producidos por las hambrunas. En el gráfico se observa como va
aumentando la población desde el siglo XVI hasta el año 1.900,
con un ligero descenso alrededor de 1.812 cuando los franceses
invaden estas tierras. Desde finales del siglo pasado, la
emigración ha constituido la única salida para alcanzar un
nivel de vida digno. Muchas familias y hombres emigraron a América
a principios de este siglo, prolongándose esta éxodo hasta los
años 30. En los años 60 también varias decenas de personas
emigraron a Holanda, Alemania, Francia y en menor medida a Madrid
y a otras zonas del país. El dinero traído de estos países
europeos, permitió mejorar el nivel de vida, introduciendo el
frigorífico, el televisor, el cuarto de baño, etc. No obstante,
para la gente que permaneció en el pueblo, la agricultura y la
ganadería siguió constituyendo la actividad principal.
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