1. Los motivos.
A lo largo de mi experiencia docente he comprobado que al estudiar la historia los alumnos experimentan una gran dificultad para:
Primero: Relacionar el tiempo histórico con el tiempo presente, como si ambos tiempos fueran compartimientos estancos o pertenecieran a galaxias distintas. No sienten la vivencia de la historia. Vida e historia son para ellos campos irreconciliables.
Segundo: Que viene a ser una consecuencia de lo anterior. No atinan a ver en los protagonistas de la historia seres humanos con todas las limitaciones, carencias y pasiones de los seres humanos. Como si por el hecho de pertenecer ya al tiempo histórico se hubiesen desencarnado o nunca hubiesen sido seres de carne y hueso que necesitaban comer y dormir, que sufrían y padecían, que también sentían la angustia del miedo y de la soledad.
2. Los objetivos.
Por ello busqué un tipo de experiencia que les sirviera de puente entre ambos mundos y les hiciera sentir el latido de la historia. Primero fue el recurso a los textos escritos directa o indirectamente por los protagonistas, y en Galdós, con sus Episodios Nacionales, encontré un buen aliado; pero no fue suficiente. Galdós, sin embargo, me dio la idea: tenía que buscar a los archivos vivientes que él utiliza (aquel entrañable marinero superviviente de Trafalgar) para que nos transmitieran el pulso y calor de la historia. Y así lo hice.
Tales objetivos pueden sistematizarse del siguiente modo (en lenguaje políticamente correcto):
Objetivos conceptuales:
1. Conocer la historia inmediata a través de sus protagonistas.Objetivos procedimentales:
2. Tomar conciencia de que la historia no sólo la hacen las personas cuyos nombres figuran en los libros.
3. Tomar conciencia de que no hay solución de continuidad entre el tiempo histórico y el presente.
4. Identificar a todos los personajes históricos que aparezcan en la entrevista.
5. Utilizar la entrevista personal como método y fuente para el conocimiento de la historia reciente.Objetivos actitudinales:
6. Valorar críticamente la entrevista personal como fuente de conocimiento hitórico.
7. Elaborar sistemáticamente todos los datos obtenidos en la entrevista.
8. Contrastar, en la medida de lo posible, la información obtenida con otras fuentes de conocimiento y, particularmente, con la información hallada por los compañeros.
9. Confeccionar una relación, y obtener información actual, de todas las instituciones (partidos políticos, sindicatos...) que aparezcan en la fuente y aún permanezcan vigentes.
10. Redactar un informe, con un lenguaje claro y preciso, formalmente correcto, a partir de todo el material disponible.
11. Sensibilizarse ante el dolor y sufrimiento que han costado la conquista de los derechos humanos y el bienestar social.3. La metodología.
12. Cuestionarse los derechos humanos como dolorosa conquista histórica, que hay que actualizar cada día, y no como un derecho natural.
13. Considerar que la paz es empeño de todos y resultado de la solidaridad, el respeto mutuo y la tolerancia.
14. Analizar la dimensión social y política de nuestra vida cotidiana.
15. Buscar modos de integración de los conocimientos y experiencias adquiridos en nuestra vida diaria.
16. Mejorar la relación humana con nuestros abuelos a quienes debemos gran parte de lo que somos en cuanto son transmisores/creadores de nuestro patrimonio cultural.
Pedí a los chicos que entrevistasen a sus abuelos, seres vivos e históricos (en el sentido que dan los chicos al término; es decir, algo pasado, que está al otro lado de la barrera del presente), sobre el tiempo que vivieron en su juventud; no sobre lo que sabían de los grandes hechos, sino sobre su manera de vivir aquel tiempo. Les dije:
Al final ha quedado un texto en que se percibe, así lo creo, el latir más íntimo de la historia, la intrahistoria de don Miguel de Unamuno.