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(Domingo, 28 de mayo de 2000) Recuerdo que cuando Luis Ocaña ganó el Tour le preguntaron al director de equipo cómo iba a afrontar la última etapa y respondió que sus corredores impondrían un ritmo rápido hasta París para evitar percances, porque si el pelotón va lento los ciclistas se distraen, juegan entre ellos y suceden las caídas. Justamente eso aconteció cuando bajábamos hacia Villamanta. En una curva había un grupo de espectadores que aplaudieron, los ciclistas empezaron a bromear, alguno se descuidó y nos fuimos al suelo cinco o seis. Vi cómo caían delante de mí, quise esquivar pero el que iba a mi lado me lo impidió o quizá que no tuve espacio suficiente, el caso es que me fui al suelo. Afortunadamente tuve tiempo de frenar y la cosa no fue grave. Pero otra vez surgió la polémica y las contradicciones de las marchas controladas, que en los descensos nos llevan frenando, porque hace frío que, si no, las zapatas olerían a quemado, dijo uno, y en algunas subidas asfixiados, como en el repecho de Navalcarnero. Sin embargo, justamente esa circunstancia fue causa de uno de los aspectos más destacables de esta marcha. De regreso, como lo hacíamos por una de las carreteras más concurridas por los domingueros, los motoristas de la Guardia Civil paraban todos los coches a nuestro paso y nosotros ocupábamos toda la calzada, por una vez nosotros desplazábamos a los automovilistas que nos aplaudían al pasar, alguno tiene una cara de cabreo que no se aguanta, comentó uno a mi lado, pero casi todos nos saludaban apaludiendo o con ruido de bocinas, un grupo de moteros incluso hizo rugir sus cabalgaduras, y era una gozada. Otro acontecimiento fue la presencia de Telemadrid y de una de sus entrevistadoras, una chavala con un moreno de agosto y unos tejanos ajustados que le moldeaban el culo como si fuera desnuda, que despertó el entusiasmo del pelotón. Mira qué culo, dijo uno cuando subió al estrado en Aldea del Fresno. Está buena por todas partes, había dicho otro. Regálale una caja de preservativos, proponía un tercero. Se pone ancha cada vez que la miras, observó uno más, a lo que un quinto respondió con algo relativo a la barra fija y la dureza de materiales, que debía ser ingeniero. El pelotón ciclista está siempre que se sale. En la salida y durante toda la marcha estuvo Eduardo Chozas; me llamó la atención que llevara triple plato quien ha sido excelente profesional hasta hace muy poco. También observé cómo dos o tres muchachos llevaban bicicletas con ruedas de 650 mm. de diámetro. Era la primera vez que las veía. Como es habitual en el Safari Park de Aldea del Fresno hubo abundante avituallamiento y homenaje a los disminuidos psíquicos en cuyo beneficio se hace la marcha. |