Hermoso
porque, igual que otros muchos otros deportes, pone en juego todas las
facultades físicas del practicante y mantiene el cuerpo en forma para
cualquier requerimiento, lo que produce una agradable sensación de
bienestar y autoestima.
Porque,
particularmente en la modalidad de cicloturismo, nos da la oportunidad de
recorrer distintos paisajes, de sumergirnos en ellos, de sufrirlos y
gozarlos deslizándonos o arrastrándonos por su piel, de medir
nuestras fuerzas con la naturaleza.
Duro
porque una competición, una marcha o una ruta suponen muchas horas de esfuerzo, que se duplica o triplica si hay que atravesar
puertos o si surge el afán de emulación entre los integrantes del
pelotón y se rueda fuerte.
Todo
ello se intenta reflejar en las
siguientes páginas, que pretenden ser una invitación a su disfrute y una
petición de mayor comprensión y respeto para los ciclistas.