Viaje a Huesca

y su comarca

 

Aurelio Mena Hornero

 

ENERO de 2016

Domingo, día 31. El pasado que no cesa

A las 11:00 salimos de la estación de Méndez Álvaro de Madrid en un autobús novísimo, diez mil kilómetros dice el conductor que tiene, pero muy incómodo por lo estrecho. ¿Cómo irían los viajeros que son más grandes que nosotros?, es decir, la mayoría. La guía del grupo se llama Dammarit, pero me podéis llamar, Dama, dice. Singular.

Viaje rápido. Comemos en Esteras de Medinaceli, junto al nacimiento del Jalón, una comida cuartelera. Pasamos luego cerca de La Muela, cuyo entorno está lleno de aerogeneradores, según Dammarít por el capricho de una alcaldesa, o sea, una alcaldada, como los aeropuertos de La Mancha y Castellón, aunque la energía tal vez se puede vender siempre.

Llegamos a Huesca y nos alojamos en el hotel Pedro I, de novísimo aspecto y ambiente acogedor, junto al parque Miguel Servet, en el límite del casco viejo. Enseguida salimos a pasear. La catedral está cerrada, pero nos topamos con varios muestras de pintura urbana: una de ellas recuerda a Polifemo, el gigante al que venció el inmortal Odiseo. Deambulamos luego por el casco histórico y encontramos una casa  en cuya fachada una placa recuerda que allí vivieron Concha Monrás Casas y su esposo Ramón Acín Aquilué, "artista, anarcosindicalista y pedagogo", que el 6 de agosto de 1936 fueron sacados de su casa y, sin juicio previo, fusilados por los terroristas levantados contra la República.

Con ese amargo recuerdo alcanzamos una plaza cuadrada, la de D. Luis López Allué o del Mercado, porque allí se celebraba en otro tiempo, que sólo conserva intactos tres de sus cuatro lienzos. Un lugar encantador. En una esquina está La Confianza, una tienda de ultramarinos al viejo estilo,  abierta desde 1871, según nos cuentan. Ese cajón tiene 145 años, dice la patrona mostrándonos uno de los que contienen legumbres a granel. Muy entrañable y evocadora. Volveremos.

En una cafetería cuya ubicación no recuerdo, pero muy cerca del Coso Bajo, nos tomamos un té con un bizcocho buenísimo. Dentro hay una tienda donde se compra y vende cualquier cosa, una especie de rastrillo: encantador.

FEBRERO

Lunes, día 1. Las buitreras de los mallos

Hacemos una visita guiada a Huesca. En primer lugar la catedral gótica con el retablo de Damián Forment (1480-1540) en alabastro, según la tradición aragonesa.

San Pedro el Viejo tiene claustro románico de espléndidos capiteles y guarda el panteón de los reyes de Aragón. En el Ayuntamiento admiramos el lienzo “La campana de Huesca”, de José Casado del Alisal, sobre la leyenda del rey Ramiro II, el Monje. Estremecedor.

Ya solos nos llegamos hasta el Circulo Oscense, el Casino, junto al parque M. Servet, que está desierto, y admiramos su exquisita decoración modernista:

 

Por la tarde vamos a Ayerbe, un pueblín residencia de don Santiago Ramón y Cajal niño, donde aún se puede ver la casa que alojó a la familia. La torre del reloj y las tortas de azúcar son otros atractivos. También en el parque hay un arriate con cantos rodados pintados y otra instalación similar, aparentemente obra de los niños del lugar.

 

Finalmente nos acercamos a Riglos, a ver los mallos, unas formaciones rocosas verticales de color anaranjado, semejantes a las Meteora en Grecia, que  allí cobijan monasterios de monjes y aquí nidos de buitres. En el centro de información nos explican sus especies y formas de vida, y a través de una cámara estratégicamente situada observamos cómo un buitre voltea el huevo que está incubando.

Martes, día 2. El párroco de Alquézar

Por la mañana visitamos la colegiata de Santa María la Mayor de Bolea. Magnífica, de planta de salón y rica bóveda de nervios. El retablo flamenco, recién restaurado, es excepcional: tiene influencias italianas en el uso de la perspectiva e incluso una Magdalena recuerda la Venus de Boticelli.

El inmenso castillo de Loarre sobre una roca es aún, a pesar de su estado ruinoso, imponente. ¡Cómo habrán disfrutado los chavales del pueblo jugando allí antes de que se reglamentara su entrada y visita! En la bóveda de la escalera muestra el taqueado jaqués.

Alquezar es un pueblín muy cuidado y evocador, de ladrillo color naranja, cuyo cura párroco, don José María Cabrero Bastaras, natural de Siétamo, hijo del señor Mariano y de la señora Antonia, nos muestra y explica la iglesia, pinturas y capiteles del claustro, entre las que destacan la Anunciación, la Adoración de los Reyes o la Crucifixión, con un sentido del humor y socarronería admirables, divertidísimo. La patrona de una pastelería nos cuenta luego que es un tipo que arrastra a la gente, que su capacidad de liderazgo es increíble, igual que verlo bailar la jota vestido de maño, todo un espectáculo. Cuenta 71 años, estudió en Huesca y en Roma, pero tiene todo el aspecto y el habla de un hombre de pueblo.

El pueblo está en pendiente y la guía local nos explicó que a veces las calles se cruzan a dos niveles: el paso elevado se llama pasadizo y carrizo el que cruza por abajo, aunque hay otro vocablo, callerizo, que al parecer indica otro paso inferior.

Miércoles, día 3. Torreciudad

Entramos en Aínsa, en cuya plaza vemos una vieja almadía de las que en tiempo de nuestros abuelos aún se usaban para bajar la madera por los ríos, y recorremos sus dos calles principales: Casas con escudos de hidalgos orgullosos de su linaje y vistas de los picos nevados del Pirineo.

Bajamos luego a Torreciudad, el santuario del Opus Dei, la Santa Mafia, según Jesús Ynfante, junto al primer embalse de Grado la vista, con el Pirineo nevado al fondo, es lo mejor del lugar, construido cerca de la ermita adonde de niño sus padres llevaron a José María Escribá de Balaguer, el Fundador y ahora san José María, para que se curara de una grave enfermedad.

Se trata de una ostentosa construcción de ladrillo rojo. El templo, aunque novedoso en los detalles, columnas y tribunas, es clásico en la estructura rectangular de la nave, con un retablo de alabastro en la cabecera, de figuras muy realistas, según el modelo clásico aragonés. A la izquierda, al borde del ábside, de rodillas mirando al altar, se halla un retrato de cuerpo entero del Fundador, como el emperador Justiniano en Rávena, los Reyes Católicos en Granada o SM Felipe II en El Escorial, sin duda las testas coronadas que inspiraron a sus seguidores, ¿o acaso a él?. Un ejemplo de humildad.

Llegamos luego a Barbastro para ver la catedral de planta de salón, hermosa bóveda de crucería y capillas con riquísimas cúpulas barrocas. El altar mayor también tiene retablo de alabastro, según la tradición aragonesa, pero sólo la parte baja, que la superior es de madera pintada del color del alabastro para que resultara más barato, que incluso la Iglesia debía padecer recortes. También en el Museo encontramos algunas obras bellísimas como el pantocrátor :

Volvemos de noche.

Cenamos en tertulia con otras tres parejas: muy agradable como todas las noches.

Jueves, día 4. Jaca. Angelitos negros

Viaje al monasterio de San Juan de la Peña y Jaca. El primero, mozárabe y románico, nos reservaba una sorpresa, porque ya conocíamos el claustro empotrado bajo la peña, pero no el monasterio barroco, que, cuando estuvimos allí hace sin duda treinta años o más, aún estaba en ruinas y sin excavar. Ahora lo hemos conocido, una construcción espléndida, del siglo XVII, en una llana monte arriba, donde han reproducido en esculturas muy realistas de yeso las distintas tareas que los monjes realizaban. Es lo más llamativo quizá.

El claustro bajo la peña, un conglomerado periglaciar, tiene capiteles encantadores, con ese primitivismo maravilloso del primer románico, que narran el nacimiento de Jesús de Nazaret.

En Jaca una muchacha de raro atractivo nos guía por toda la Ciudadela:

«Esta fortificación, de planta pentagonal, fue construida a finales del siglo XVI, (las obras se inician en 1592). Conserva todas y cada una de sus partes características: foso, baluartes, escarpas, cuarteles, polvorines, túneles… además de una hermosa entrada a la que se accede mediante un puente levadizo.

«Su construcción fue encomendada a Tiburcio Spanochi, ingeniero de origen italiano al servicio de Felipe II».

(Ciudadela de Jaca).

En la capilla de la fortaleza hay un detalle digno de mención: el altar está presidido por un cuadro de la Inmaculada, Patrona del Arma de Infantería, pintado por el último coronel jefe de la tropa allí acuartelada, D. Juan Bautista Topete, que tiene angelitos negros, como pedía Antonio Machín, precisamente porque él y su esposa se enamoraron cuando bailaban al son de ese bolero del cantante cubano.

A continuación, mientras algunos visitan el museo de soldaditos en miniatura, espectacular dirán luego, otros preferimos acercarnos a la catedral de San Pedro, que formulará algunos de los elementos fundamentales del románico: planta de tres ábsides sin girola, ajedrezado en arcos y línea de impostas, llamado precisamente jaqués, porque aquí tiene su origen, alternancia de columnas y pilares, y capitel de bolas. Sin embargo el tímpano que acompaña estas líneas es de San Pedro el Viejo: el de la catedral de Jaca es igual pero con leones en lugar de ángeles en torno al crismón.

En la calle hay confiterías que muestran en sus escaparates dulces de aspecto exquisito.

Cuando volvemos a Huesca aún nos queda tiempo para dar un paseo y comprar chocolate en la vieja tienda “La Confianza” de la plaza del Mercado, donde una multitud ordenada en larga fila da la vuelta para recibir un vaso de vino.

Luego, mientras mi esposa trata de comprar una trenza en una confitería, me quedo en la calle y al azar escucho retazos de una conversación a una chica y dos chicos:

CHICO.- La voy a llamar, pero si no quiere follar mejor que no venga.

CHICA.- Pues yo tengo mañana un examen y voy a estudiar... Así que no me apetece oírlos cómo follan.

¡Me encanta el desparpajo y carácter desinhibido de estos muchachos de hoy!

Viernes, día 5. El parque Miguel Servet

Después del desayuno aún nos queda tiempo para visitar el parque Miguel Servet, de hermosos y copudos árboles, que alberga el monumento a Ramón Acín Aquilué (Huesca, 1888-1936) «ilustrador y diseñador gráfico, pintor y escultor... profesor de Dibujo en la Escuela Normal de Maestros... y destacado militante anarcosindicalista» fusilado en 1936 por los sediciosos (Las Pajaritas)—, la “Fuente de las pajaricas”, de hierro y cemento, con un diseño constructivista que cuadra a la perfección con su tema central.

A las 11:00 el autobús se pone en marcha e iniciamos el regreso a Madrid, adonde llegamos en torno a las 17:00.

Laus Deo.