2.3. Centrales hidroeléctricas
El objeto de un aprovechamiento hidroeléctrico es
transformar en energía eléctrica la energía
potencial de una masa de agua mantenida a desnivel entre un
embalse y la central eléctrica situada aguas abajo. En
ésta, la turbina acoplada a un alternador convierte en
energía eléctrica la energía mecánica
del salto de agua.
Este esquema
general implica la creación de un obstáculo (presa)
en el cauce fluvial, que lleva asociado un cambio del
régimen natural del río con efectos ambientales
tanto positivos como negativos. Así, aunque el
funcionamiento de la central hidroeléctrica implica un
cierto impacto ambiental, los principales efectos están
directamente relacionados con la construcción de la presa
y el régimen de operación del embalse.
Las alteraciones fundamentales afectan al agua y al suelo,
siendo muy escasa la incidencia sobre la atmósfera
(modificación del microclima). Naturalmente, estas
alteraciones dependen sobre todo del tamaño y
localización del aprovechamiento hidráulico.
2.3.1. Impactos más destacados:
- Sobre el medio físico:
Ocupación de terrenos, cambio de usos del suelo y
pérdida de suelos fértiles, alteraciones
paisajísticas, incidencia sobre el microclima
(suavización de temperaturas), modificación del
nivel freático, etc.
- Sobre el régimen fluvial: Los efectos pueden ser
diferentes, aguas arriba, en el propio embalse y aguas abajo;
afectando tanto al régimen del cauce como a la calidad del
agua.
Aguas arriba, el embalse disminuye la velocidad de la corriente,
con el efecto beneficioso de una laminación de avenidas.
Al mismo tiempo, favorece la sedimentación de materiales
arrastrados, pero normalmente los efectos en este tramo no suelen
ser muy acusados.
En el agua embalsada, la incidencia puede ser más
importante, al modificarse las propiedades físicas y
químicas del agua. Un primer efecto es la retención
de la mayor parte de los sólidos transportados por la
corriente que, a largo plazo, puede dar lugar a una
reducción de la capacidad útil del embalse
(aterramiento). Además aparecen fenómenos de
salinización, eutrofización y
estratificación.
El aumento del contenido en sales del agua embalsada se debe a la
inundación de las laderas. Este efecto puede ser acusado
en los primeros tiempos de operación aunque a
continuación se amortigua.
La eutrofización consiste en un crecimiento anormal de
plancton y algas debido al aporte elevado de nutrientes
(principalmente fósforo y nitrógeno). Ello modifica
el equilibrio de la flora y fauna del sistema hídrico,
provocando una disminución de los niveles de
oxígeno, pérdida de transparencia,
coloración, putrefacción de organismos, etc., que
pueden llegar a dañar gravemente a la población
piscícola.
En la mayor parte de los embalses (sobre todo en zonas
templadas) puede producirse en ciertas épocas del
año una estratificación del agua que reduce los
procesos de mezcla y homogeneización, lo que ocasiona una
disminución en la oxigenación y favorece la
eutrofización, (las operaciones de descarga crean
turbulencias que compensan parcialmente ese efecto).
En el tramo aguas abajo de la presa, el régimen de
explotación del embalse debe llevarse a cabo de forma que
se garantice la conservación de la fauna y de las
características paisajísticas de esa zona del
río. Por ello, ha de respetarse en todo momento un caudal
mínimo de mantenimiento, denominado a veces caudal
ecológico.
- Sobre el medio natural: La construcción de un embalse,
aparte de una incidencia directa sobre la vegetación de la
zona inundada, puede inducir a ciertas modificaciones en las
especies ribereñas y un cambio en la disponibilidad del
agua y, naturalmente, en el aspecto paisajístico.
También influye sobre la fauna terrestre y
acuática. En la primera, la destrucción de
hábitat puede dar lugar a la migración de ciertas
especies y a una dificultad en sus movimientos (efecto barrera).
Asimismo, la fauna acuática puede verse afectada, sobre
todo en las especies de comportamiento migratorio, obligando a la
adopción de un conjunto de medidas específicas. El
mantenimiento del caudal ecológico mencionado constituye
uno de los condicionantes.
- Sobre los asentamientos humanos y la
socioeconomía:
Pueden mencionarse la eventual inundación de áreas
habitadas, zonas de cultivos, vías de comunicación,
etc., aunque la construcción de un aprovechamiento
hidroeléctrico incluye habitualmente compensaciones que
aminoran estos efectos. Los impactos positivos que conlleva un
sistema hidroeléctrico pueden ser: extensión de
zonas de regadío, regulación y mejoras del
abastecimiento de agua, control de avenidas, prevención de
incendios, mejoras en las infraestructuras locales (nuevos
asentamientos, redes viarias), nuevas actividades (usos
recreativos, turismo, pesca), etc.
Como resumen general, es de señalar que aunque la
implantación de los sistemas hidroeléctricos lleva
asociado un conjunto importante de impactos negativos sobre el
Medio Ambiente, también da lugar a una serie de efectos
beneficiosos que pueden finalmente suponer un balance positivo de
esta actividad.
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Carlos Delso Martín
6 de febrero de 2001 |
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