Endesa Medio Ambiente Endesa

 

3. PROBLEMÁTICA MEDIOAMBIENTAL DE ENDESA

A finales de 1999, la potencia eléctrica instalada, en ENDESA, era de 22.576 MWe. De ella, el 57,2% corresponde a centrales de combustibles fósiles, el 27,2% a hidráulicas y el 15,6% a centrales nucleares.

Es clara, por consiguiente, la importancia que tienen los combustibles fósiles, y en particular el carbón, en el esquema energético de Endesa. De hecho, sus primeros objetivos (establecidos desde creación en 1944), fueron la producción de energía eléctrica a partir de carbones españoles.

Una gran parte de los carbones consumidos en las centrales térmicas de la Empresa, se caracteriza por su alto contenido en cenizas y, en ciertos casos, de humedad. Por ello resulta bastante elevada la cantidad de residuos sólidos (cenizas volantes y escorias) o gaseosos (gases de combustión).

Además muchos de los carbones más pobres (con menor poder calorífico) tienen considerables contenidos en diversos compuestos de azufre que, durante la combustión, se transforman en dióxido de azufre (SO2), componente de los humos. Al ser el SO2 un gas con especial relevancia ambiental se deben tomar las precauciones adecuadas. Por ello, estas emisiones representan el principal problema de control ambiental de nuestra Empresa y a su reducción se dirigen los mayores esfuerzos tecnológicos.

Aunque también las cantidades de residuos sólidos producidos son bastante importantes, su naturaleza, y los sistemas de eliminación adoptados, minimizan su incidencia ambiental.

Respecto a otros efectos ambientales, como son las emisiones de óxidos de nitrógeno (NOx), utilización de agua y producción de efluentes líquidos, descargas térmicas, ruido, residuos peligrosos, entre otros, su tratamiento sigue pautas convencionales.

Las explotaciones mineras, exigen la apertura de grandes huecos en el caso de minería a cielo abierto. Además, la alta relación estéril/carbón de los yacimientos origina importantes cantidades de residuos (arcillas, pizarras, etc.), lo que implica ocupar espacios extensos para escombreras. Por ello la restauración de las superficies afectadas por las actividades mineras y la corrección del impacto visual constituyen un objetivo ambiental prioritario con unos resultados que, en algunos casos, han incorporado valor a los terrenos ocupados.

Los restantes efectos ambientales asociados a la explotación minera (efluentes líquidos, polvo, ruido, vibraciones...) normalmente están muy localizados. En el caso de la mina de As Pontes, (en A Coruña), la elevada pluviometría da lugar a la formación de altos volúmenes de efluentes líquidos (aguas de mina, escorrentías) que han hecho necesario construir una planta de Tratamiento de Efluentes Líquidos (TEL) de alta capacidad, para la depuración de todos los vertidos líquidos del complejo minero-eléctrico.


Arriba Carlos Delso Martín
6 de febrero de 2001
[ANTERIOR]     [SIGUIENTE]

[ÍNDICE] [TEMAS]
[Versión PDF] [PORTADA]