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La minería se ha definido como la extracción de minerales de la corteza terrestre para su utilización por parte del hombre. Cualquier actividad minera da lugar a un cierto cambio en la Naturaleza y, en consecuencia, ejerce un determinado impacto ambiental. Su magnitud, -que puede variar de escasamente significativa a enormemente acusada- y la naturaleza de los impactos dependen del tipo de mineral, la extensión del yacimiento, el método de explotación y las características del emplazamiento minero y de sus alrededores.
Actualmente, los carbones -de muy distintas variedades- son uno de los recursos mineros más explotados. Por ello, la preocupación ambiental relacionada con la minería ha surgido asociada directamente al carbón.
La extracción
de los carbones se puede realizar tanto en minería de
interior (subterránea) como de superficie (a cielo
abierto). Respecto a su incidencia ambiental, entre ambas existen
coincidencias y diferencias: En general, las alteraciones
producidas por la minería subterránea son menores y
menos extensas que las causadas por las explotaciones a cielo
abierto, aunque ello no signifique que no puedan ser importantes.
Particularmente, en la minería de exterior son más
drásticas las modificaciones del suelo y del subsuelo,
así como la incidencia sobre las aguas superficiales y
subterráneas, apareciendo también efectos sobre la
atmósfera y un mayor impacto paisajístico.
Estos impactos se producen en el territorio de forma muy localizada y afectan al entorno inmediato de las explotaciones mineras.
2.1.2. Corrección de impactosEl hecho de que los impactos ambientales de la actividad minera se limiten a las proximidades de las minas hace que puedan corregirse de forma muy eficaz, máxime si las medidas de control se abordan desde el inicio de la explotación y de forma coordinada con el desarrollo de la misma.
| Carlos Delso Martín 6 de febrero de 2001 |
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