Resumen de la historia geológica

Orógeno hercínico

   Los materiales más antiguos en la zona centro corresponden a rocas marinas cámbricas y precámbricas, ahora metamorfizadas, de más de 500 millones de años (MA), junto a otras rocas metamórficas, como gneises y cuarcitas, formadas durante la orogenia hercínica a lo largo del Paleozoico. Hay también intrusiones graníticas consecuentes a la dinámica orogénica que se emplazan al final del Paleozoico, en torno a los 300 MA atrás. Las rocas cristalinas de las raíces de este orógeno (fig.1) constituirán el zócalo que luego va a aflorar en el Sistema Central.

Transgresión cretácica

   El orógeno así formado fue arrasado durante al menos 200 MA hasta el Cretácico medio, hace unos 100 MA, en que una gran transgresión marina (fig. 2) deposita una serie discordante sobre el Paleozoico: primero un nivel de material detrítico al que se superponen gruesos bancos calcáreos (de hasta 200m de potencia en la cordillera Ibérica), culminando con yesos, arcillas y arenas que indican la etapa de regresión, ya de edad cenozoica (Paleoceno-Eoceno).

Formación de abanicos aluviales

   Al inicio del Oligoceno comienza la elevación del Sistema Central por fracturación del zócalo cristalino y formación de una sucesión de fosas (Valle del Lozoya) y macizos (Cuerda Larga, Montes Carpetanos) que configuran el relieve de la sierra articulado con la llanura a través de una rampa arcósica. Con ello se inicia la formación de amplios abanicos aluviales de sedimentos detríticos durante el Paleógeno (fig. 3), cuyas facies distales van pasando a depósitos lacustres de carbonatos y evaporitas. Es en ese límite distal de los abanicos donde se formaron los yacimientos de sepiolita.

   Ya en el Neógeno, los depósitos Miocenos, con los que culmina la colmatación de la cuenca (fig. 4) son los más abundantes. Se suelen distinguir tres unidades estratigráficas que, de más antigua a más moderna, serían:

Colmatación de la cuenca

  • La unidad Inferior es rica en evaporitas: anhidrita, halita y sulfatos [p. e. glauberita, CaNa2(SO4)2], algunos de ellos con interés económico.
  • La unidad intermedia es la que aparece expuesta en los cortados y cantiles del valle del Jarama (Cerro del Telégrafo) y que presenta una sucesión de diversos niveles de arenas, arcillas, margas, algunos carbonatos y abundantes yesos. Son también abundantes las arcillas y la presencia de niveles de yesos, algo más competentes, permite la formación de los cantiles verticales. Estos materiales presentan numerosas huellas de karstificación.
  • La unidad superior comprende materiales detríticos arcillosos y arenosos, culminando con una capa carbonatada, la caliza del páramo
  • , depositada en ambiente palustre somero, y que forma el nivel resistente que caracteriza la paramera de superficie horizontal sobre la que se encajaría la red fluvial cuaternaria.

   Durante el Plioceno, antes de la instalación de la actual red de drenaje, se depositaron sedimentos terrígenos arcillosos y calcáreos cubriendo la caliza del páramo, que podemos ver en el páramo de Camporreal.

Encajamiento de la red fluvial

   El trazado de la red fluvial viene condicionado por la presencia de una familia de fallas de traza NE-SO que, entre otras cosas, es responsable de la presencia de los escarpes yesíferos del bajo Jarama y Manzanares (foto panorámica; 60Kb). A lo largo del Cuaternario la red de drenaje se ha encajado en los depósitos de la depresión terciaria labrando valles entre los que permanecen cerros testigo (El Viso, Ecce Homo, Almodóvar, Valdenoches...) y amplias parameras o alcarrias (Campo Real-Santorcaz, Chinchón-Villarejo, Mesa de Ocaña,...), modelando varios niveles de terrazas (fig. 5; no se han representado los depósitos aluviales cuaternarios).

   Estos depósitos fluviales son intensamente explotados como fuente de áridos para construcción a lo largo de la vega baja del río Jarama.