Modelado kárstico

Inicio >> Índice de temas >> Modelado kárstico
pulsa sobre las fotos para verlas ampliadas ©César Martínez Martínez

Recibe este nombre el conjunto de acciones y procesos de modelado condicionados por la presencia de rocas carbonatadas, fundamentalmente calizas, que, siendo solubles bajo determinadas condiciones, dan lugar a morfologías y paisajes peculiares. Es por tanto un tipo de modelado condicionado por la presencia de un tipo determinado de roca, la caliza, y la disponibilidad de agua líquida, más o menos cargada de dióxido de carbono disuelto, lo que limita el desarrollo de relieves kársticos a regiones intertropicales y templadas.

Este paisaje toma su nombre de la región de Karst, en Croacia.

La erosión por disolución del carbonato cálcico avanza tanto desde la superficie como desde el interior gracias a la infiltración de agua a través de grietas, fisuras y cavidades de disolución. Por ello se habla de formas exokársticas y formas endokársticas, y es también lo que hace que externamente los karsts sean paisajes muy áridos, pues toda el agua se infiltra.
 
Lapiaz en calizas Las formas exokársticas más simples son las huellas de disolución en forma de oquedades y, sobre todo, de canalillos visibles en la superficie de las rocas calcáreas. Reciben el nombre de lapiaces y pueden mostrar tamaños centimétricos, como los de las calizas de la sierra de Cazorla (Jaén) de la foto, o formar canales más profundos en la superficie de la roca.
 
Lapiaz en calizas La disolución superficial puede ser muy profunda y alcanzar gran desarrollo, dando origen a terrenos muy accidentados, como la superficie de este acantilado calcáreo de Guadamía en Asturias.
 
Lapiaz oqueroso en calizas Algunas calizas afectadas por procesos de disolución, que aparecen perforadas por multitud de cavidades, reciben el nombre de caliza oquerosa, muy utilizada en jardinería con fines ornamentales (ejemplo). Ésta es de la zona de Las Torcas de Los Palancares en Cuenca.
 
Abertura de una sima Es frecuente la presencia en superficie de aberturas que comunican con las cavidades endokársticas, en forma de simas, pozos, cavernas..., que además de servir como sumideros o puntos de infiltración de agua hacia el endokarst, suponen cierto riesgo por la posibilidad de caídas. Esta abertura es una de las muchas que salpican el cerro de Calamorro en Benalmádena (Málaga).
 
Hoz de Beteta En las regiones kársticas encontramos cañones de paredes muy escarpadas o verticales, incluso extraplomadas, gracias a la compacidad de la roca caliza y al desgaste que la humedad basal ejerce sobre el pie de la pared. Estos cañones con frecuencia son ciegos, terminan en fondo de saco, donde una surgencia o un sumidero dan nacimiento a una corriente fluvial o la hacen desaparecer, respectivamente. El de la fotografía se llama Hoz de Beteta (Cuenca) y por su fondo corre el río Guadiela.
 
Río Mundo Río Mundo Pozo Azul Izquierda: De una surgencia kárstica nace el río Mundo en la sierra de Alcaraz (Albacete). Derecha: el "Pozo Azul" es la surgencia de un sistema de galerías frecuentado por aficionados al espeleobuceo que, a lo largo de casi 1.800 metros, atraviesa el macizo calcáreo cretácico de Covanera, en la provincia de Burgos. Estas aguas vierten en el río Rudrón, afluente del Ebro.
 
Torca Torca de Titulcia El hundimiento de cavidades internas se manifiesta al exterior en forma de torcas (a veces llamadas “dolinas en pozo”), como esta (izquierda) de los llanos de Pozondón (Teruel). Más cerca, en las proximidades de Titulcia, podemos ver otra torca, aunque en este caso el colapso se ha producido en yesos y no en calizas (foto de la derecha).
 
Torca en embudo
Dolinas en Cantabria
Fondo de dolina labrado Además del hundimiento de cavidades internas, también se forman depresiones superficiales por disolución desde la superficie hacia el interior del complejo kárstico, generalmente a favor del punto de intersección de dos diaclasas. Estas depresiones se denominan dolinas o dolinas en embudo, por su forma ya que sus paredes no son escarpadas como en el caso de las torcas. El fondo de estas formaciones suele quedar relleno por arcillas de descalcificación que pueden servir como tierra de labor, tal como vemos en esta otra dolina (foto de la derecha), situada también en los llanos de Pozondón (Teruel). A la izquierda, abajo, un conjunto de dolinas en el alto valle de Miera (Cantabria).
 
Lagunas de Cañada del Hoyo Cañada del Hoyo Las dolinas pueden contener agua si su fondo se encuentra bajo el nivel freático, formando lagunas que suelen tener forma circular o ligeramente ovalada. Estas son algunas de las lagunas de Cañada del Hoyo, en Cuenca.
 
Dolina del Pino Cepo Pulse [AQUÍ] o en la miniatura de la izquierda para ver las magníficas fotos panorámicas de algunas formaciones exokársticas de Andalucía amablemente cedidas por José Luis Ruiz López (3DVista.com)
 
Dolina en Paredes de Sigüenza Salinas de ImónOtras rocas solubles pueden dar origen a formaciones kársticas similares a las que aparecen en rocas carbonatadas, aunque son menos frecuentes. Así ocurre con los yesos, en los que se pueden desarrollar sistemas de cavidades y galerías, como ocurre en Sorbas (Almería). La presencia de sales solubles se manifiesta muchas veces en hundimientos del terreno por el colapso de cavidades internas, como se ve en la foto de la izquierda, tomada cerca de Paredes de Sigüenza (Guadalajara). En esta zona se explotaron, hasta época reciente, las sales del subsuelo extrayendo agua mediante pozos y evaporándola en salinas, como las de Imón (Guadalajara), en la foto de la derecha.
 
Cueva Algunas de las cavidades internas de los macizos kársticos tienen una situación y un tamaño que permiten su acceso desde el exterior (cuevas, cavernas, diversos tipos de conductos), haciendo que las formaciones endokársticas estén entre las más conocidas por el público, como las estalactitas y estalagmitas, formas de depósito o calizas travertínicas que se forman por precipitación del carbonato cálcico disuelto en el agua de infiltración (techo de la cueva de Benidoleig, en Valencia).
 
Formación de estalactitas Las estalactitas se forman lentamente a medida que el agua portadora de carbonato gotea a lo largo de la estalactita y precipita ese carbonato haciéndola crecer. En su extremo es posible ver las gotas de agua y, por tanto, asistir al proceso de formación, aunque, por su ritmo, no sea evidente (techo de la cueva de los Osos en Tella, Huesca).
 
Columna Columna El goteo procedente de las estalactitas también deposita carbonato cálcico bajo ella haciendo crecer una estalagmita desde el piso de la cavidad hacia arriba. Ambas formaciones pueden llegar a unirse formando una columna. La columna de la fotografía de la izquierda aparece de color negro por depósito de óxidos de manganeso. La presencia de otras sustancias minerales puede colorear de forma muy variada los depósitos que encontramos en las cavernas (izquierda: cueva de los Osos en Tella, Huesca; derecha: cuevas de Nerja en Málaga).
 
Interior de una caverna Además de estalactitas y estalagmitas, las morfologías que se pueden encontrar en las cavidades kársticas son virtualmente infinitas, aunque abundan las que toman forma de cascada por donde ha escurrido el agua que deposita el carbonato. El color verdoso se debe al crecimiento de algas inducido por la iluminación artificial de esta cueva (Benidoleig).
 
Travertinos Otra formación en colada de las cuevas de Nerja, en Málaga. Estas cuevas se cuentan entre las más conocidas y de mayor afluencia turística de nuestro país.
 
Travertinos También son comunes las formaciones en cortina, en forma de lámina, con mayor o menor desarrollo (cueva de los Osos en Tella, Huesca).
 
Tobas calcáreas El agua que sale del macizo calcáreo (surgencias, manantiales, fuentes...) contiene carbonato en disolución (hasta 60 mg/l, según Derruau) que puede precipitar sobre los vegetales formando estas tobas que conservan la morfología, a veces con gran detalle, de los órganos cubiertos, en este caso musgo (río Mundo, Albacete).
 
Tobas calcáreas Estas tobas corresponden a una facies de tallos, aludiendo al tipo de órganos vegetales recubiertos por el carbonato cálcico. La escala mide 20 cm. (Monasterio de Piedra, Zaragoza).
 
Cavidad exhumada La continua ampliación de las cavidades del karst interno por evacuación de lo erosionado conduce a hundimientos que exhuman cavidades y conductos.
 
Paleokarst Además de minerales solubles, las aguas que circulan a través de los conductos del karst también transportan material detrítico procedente tanto de las impurezas insolubles contenidas en la caliza (en general arcillas, llamadas de descalcificación) como de fragmentos de la propia caliza. Algunos de estos conductos aparecen al descubierto cuando el karst se desmantela. En el caso de la foto de la izquierda, el conducto quedó relleno de material fragmentario que permite apreciar la ordenación por tamaño (granoselección) entre la base y la parte superior. La regla recuadrada mide 17 cm (proximidades de Aína en Albacete).
Las imágenes que siguen a este párrafo pertenecen al paraje conocido como "ruiniforme de Tamajón", situado en las cercanías de esta localidad alcarreńa. En algunas de ellas podemos apreciar conductos exhumados.
 
Ruiniforme de Tamajón Ruiniforme de Tamajón Ruiniforme de Tamajón Ruiniforme de Tamajón Ruiniforme de Tamajón Ruiniforme de Tamajón Ruiniforme de Tamajón
 
Ciudad Encantada de Cuenca El estadío evolutivo final de un macizo kárstico bajo clima templado-húmedo es un paisaje de aspecto ruiniforme, también llamado torcal, por ensanchamiento de las cavidades y hundimiento continuado de sus techos, quedando bloques aislados rodeados por terrenos arcillosos formados por las arcillas de descalcificación. Parecida situación ocurre en el caso de su desarrollo como macrolapiaces con formación de callejones y pináculos (El Tormo de la Ciudad Encantada de Cuenca).
 
Ciudad Encantada de Cuenca Los restos del karst pueden originar un paisaje original con formas caprichosas y profusión de pasajes estrechos, arcos y puentes. También son muy característicos los bloques en pedestal o con forma de seta por acción de la humedad cerca de la base o en el seno del regolito (el Teatro de la Ciudad Encantada de Cuenca).
 
Cabárceno Cabárceno A veces el relleno arcilloso residual del karst puede contener minerales de interés económico, con frecuencia de hierro (limonita, siderita,...), que se han concentrado tras ser eliminado el carbonato cálcico por disolución. Así ocurre en esta zona de Cabárceno (Cantabria), donde actualmente existe un "Parque de la Naturaleza". La excavación de ese depósito para su aprovechamiento ha dejado un paisaje pintoresco erizado de pináculos calizos, donde aún abundan los minerales de hierro.
 
Uno de los paisajes calcáreos más peculiares es el que aparece en el Torcal de Antequera (Málaga), donde la estratificación de las calizas jurásicas en una serie de numerosos bancos de pequeño espesor da lugar a formas de gran belleza.
 
Torcal de Antequera Torcal de Antequera Torcal de Antequera Torcal de Antequera Torcal de Antequera
 
Torcal de Antequera Torcal de Antequera Torcal de Antequera Torcal de Antequera
 
©Páginas elaboradas por César Martínez Martínez. Todas las fotografías son propiedad del autor.
Inicio >> Índice de temas >> Modelado kárstico Subir