Es el elemento más singular del recinto
amurallado. Se trata de
un sólido bastión de sillería, adosado al
desaparecido Alcázar Real. Data de un momento
indeterminado entre 1475 y 1525,
destacando por su planta estrellada, con un
único paralelo a nivel peninsular. Además, las
murallas de Teruel aún conservan distintos tipos
le torreones, de planta circular, (San Esteban,
Cuadrada, (Rincón San Miguel, etc.) y
poligonal (Torre de la Lombardera, ),
reducida muestra de los cuarenta que defendían
la Ciudad. Peor fortuna sufrieron los portales,
conservándose únicamente dos (San Miguel y
Daroca, respectivamente) de los siete a
nueve existentes.