COLMOS ESCOGIDOS
Colmos. Subrayan lo polisémico. Responde a la pregunta:
¿CUÁL ES EL COLMO DE ... ?
¿Cuál es el colmo
más pequeño?
El colmillo.
- Un abogado.
Citar ... un ejemplo.
- Un acróbata.
Caer de las nubes sin hacerse daño.
- Un albañil.
Tener una hija paleta.
Tener un hijo sordo como una tapia.
Que la mujer esté como una espátula.
- Un alpinista.
Tener que trepar por la palma de la mano.
- La amabilidad
de un filósofo.
Acariciar una idea.
- Un amnésico.
Hacerle un monumento a su memoria.
- Un anestesista.
Dormir la «mona».
- Un árabe.
Llamarse Mohamé y no tener paraguas.
- Un arquitecto.
Construir castillos en el aire.
Llamarse Armando Casas.
Trazar líneas con la "regla" de
su mujer.
- Un artificiero.
Tener un carácter explosivo.
- Un aserrador.
Serrar con la Sierra Nevada la tabla de
multiplicar.
- Un asesino.
Matar el tiempo.
- Un asesino
nocturno.
Clavar el puñal en el corazón
de la noche.
- Una aspiradora.
Ser alérgica al polvo.
- Un astronauta.
Estar en la Luna todos los días.
Tener los ojos fuera de órbita.
- Un astrónomo.
Darse un martillazo en un dedo y ver las
estrellas en pleno día.
- Un astrónomo
tímido.
Enamorarse de una estrella de cine y no
atreverse a mirarla ni con el telescopio.
- Un atleta.
Hacer una carrera solo y llegar el segundo.
- Un avaro.
Dormir de lado para no gastar las sábanas.
Mirar por encima de las lentes para no
gastarlas.
No gastar ni una broma.
Trabajar de jardinero.
- Un aviador.
Que en la noche de bodas no se le levante
el aparato.
Volar sobre la nube de un ojo dejando volar
la imaginación.
- Un avicultor.
Ser un gallina.
- Una azafata.
Hacer el amor con el piloto automático.
- Una ballena.
Ir vacía.
- Un barbero.
Tener la bacía llena.
Hacerle el cerquillo a una cabeza de ajos.
Dejar patilla donde no hay pelo.
Coger el autobús por los pelos.
- Un barrendero.
Que su mujer esté mala y le toque
barrer la casa.
- Una beata.
Pertenecer a ocho cofradías e intentar
entrar en la novena.
- Una bicicleta.
Llevar televisores en lugar de radios.
- Un billete
pisado.
Que a Falla se le rompan las gafas.
- Un bodeguero.
Llamarse Malvino Aguado y Caro.
- Un bombero.
Apagar la Tierra de Fuego con aguardiente.
Apagar un incendio con galletitas de agua.
Tener una mujer ardiente.
Que su hijo nazca sin manguerita.
Tener una hija manguera.
- Un boxeador.
Que le de un golpe de aire.
Sacarse un moco con el guante puesto.
- Un bruto.
Rallar una vaca para sacar leche en polvo.
Comerse un bocadillo de chapas.
- La burocracia.
Convertirse en burrocracia.
- Un burro
listo.
Quitarse las moscas con el rabillo del
ojo.
- Un caballo.
Tener silla y no poder sentarse.
Tenerla tan grande y no podérsela
tocar.
- Un caballo
atropellado.
Ser pura sangre.
- Una cabra.
Tener hijos chivatos.
- Un calvo.
Que en un cumpleaños le regalen
un peine y un sombrero que le venga al pelo.
Tirarse de los pelos cuando se enfada.
Caerse de un noveno piso salvándose
por los pelos.
Que se le transparenten las ideas.
- Un camello.
Pasarse el día jorobado.
- Un caminante.
Andar en lenguas.
- Un carnicero.
Tener manitas de cerdo.
Casarse con una paleta que sea jamona.
Tener un hijo chuleta, otro chorizo y un
perro salchicha.
- Un carpintero.
Tener el pelo a cepillo y una pata de palo.
Casarse con una mujer coqueta y cómoda.
Tener unos hijo listones, unas hijas traviesas,
un hermano madero, un perro que le mueva la cola y pasarse el día
tocando madera.
- Un carterista.
Robar al ministro sin cartera.
- Un casero.
Alquilar hasta los cuartos del reloj y
de la luna.
- La castidad.
No entrar en la carnicería para
evitar la tentación de la carne.
- Un casto.
Ruborizarse ante un juego de damas.
- Un cazador.
Que le salga un hijo pato.
- Un cementerio.
Estar cerrado por defunción.
- Un centinela.
Dar el «alto» a un bajo.
- Un cepillo.
Barrer el desierto.
- Un cerdo.
Que para su cumpleaños le regalen
un jamón.
- Un cerero.
Hacer un cirio con la «acera»
de enfrente.
- Un cerrajero.
Abrir un paréntesis y hacer una
llave para la Puerta del Sol.
- Un ciclista.
Subirse a la copa de un pino.
- Un ciego.
Llamarse Casimiro, vivir en el 9º
B de la calle Bellavista y tener una fábrica de tuberías.
- Una cigüeña.
Tener que traer sus hijos de París.
Que le echen la culpa por las cosas que
hace la paloma.
- Un cínico.
Tirarse un pedo en un entierro y decir
que ha sido el muerto.
- Un cirujano.
Meterse en una habitación oscura
e intentar operar a un mosquito de apendicitis, con guantes de boxeador.
- Un cobarde.
Que le pongan la carne de gallina.
Salirse de la cocina cuando se están
pegando los fideos.
- Un cocinero.
Ser más bueno que el pan, tener
a la mujer hasta en la sopa, que le den sopas con honda y tener que llamar
a un guardia porque se le pegan las patatas.
Que su mujer se enfade y le dé una
galleta.
- Los colmos.
Vivir en la capital de Suecia, ¿no
es Esto-colmo?
Tener un colmado de colmillos en Estocolmo.
Que se pierda Paco Lobatón.
Que un mudo le diga a un sordo que un ciego
lo esta mirando.
- Un comerciante.
Tener un corazón de oro y no poderlo
vender.
- La comodidad.
Limpiarse el culo con un mando a distancia.
- Un conductor.
Tener un padre carroza.
Tener que frenar en seco un día
de lluvia.
- La confianza.
Dos caníbales maricas haciendo el
69.
- Un confitero.
Tener el cabello de ángel y el carácter
dulce.
- Un conquistador.
Ligarse a las niñas de sus ojos.
- Un contable.
Tener un siete en el pantalón.
- Una costurera.
Coserle las faldas al Illimani.
- Un cura.
Llamarse Perfecto Ladrón de Iglesias.
- La curiosidad.
Tirarse un pedo en una silla de rejilla
y mirar por qué agujero ha salido.
- Un chapista.
Tener una mujer que le de la lata.
- Un chino.
Tener una china en un ojo.
Que al comer limón se le ponga la
lengua amarilla.
- Un chorizo.
Robar a un ministro sin cartera.
- Un chupatintas.
Tener el bolígrafo gastado.
- La debilidad.
No poder no levantar la voz.
- La democracia.
Convertirse en dedocracia y en demagogia.
- Un dentista.
Extraer una muela de afilar y raíces
cuadradas.
Estar picado con la mujer.
Ponerle dentadura a la boca de un río.
Quitar los dientes a su conciencia para
que no le remuerda a la hora de pasar facturas.
- De la desesperación.
Ir a tirarse al maquinista y tirarse al
tren.
- Del despiste.
Ir a vendimiar y llevar merienda con uvas
de postre.
- Un diabético.
Tener un carácter dulce.
- Un domador.
Domar a la Osa Mayor.
- Drácula.
Ser donante de sangre.
- Un ecologista.
Consolar a un sauce llorón.
No lavarse la cara para no ensuciar el
agua.
- Un electricista.
Tener una camisa llena de lamparones.
Cortarle la corriente a un río.
Que su mujer se llame Lucía y de
a luz una hija con chispa.
Que su hijo esté enchufado.
Que su suegra le siga la corriente.
Electrocutarse con una pila de mierda.
Conseguir trabajo por enchufe.
- Una electricista
catalana.
Llamarse Lux Enchufols.
- Un elefante.
Tener una trompa de por vida y quedarse
con un palmo de narices.
- Un enano.
Tener vértigo. (Mal de altura).
Sentarse en una peseta y que le cuelguen
los pies.
Que le huelan los pies.
Tirarse un pedo y levantar polvo.
- Un enfermero.
Que lo estén todo el día
pinchando.
- Un enterrador.
Tener un hijo calavera.
- Un equilibrista.
Sostener lo dicho.
- Un escritor.
Que su mujer le prepare a diario sopa de
letras para comer.
- La ética.
No tener moral.
- Un exterminador
de plagas del campo.
Tener un hijo mariquita.
- Un
facha.
Tener el corazón a la izquierda
y la sangre roja.
- Un fantasma.
Llevar una sábana de colores.
- Un farolero.
Encender las pasiones.
- Un ferroviario.
Que se le pinche una rueda.
- Un fontanero.
Ser más pesado que el plomo.
Tener un hijo soldado.
- Un forzudo.
Tener una voluntad de hierro.
Doblar una esquina.
Pegarle a un tipo duro y hacerle calderilla.
- Un fotógrafo.
Retratar una multitud con la Cámara
de Comercio.
Tener un hijo que se rebele.
Tener una muerte instantánea.
- La frigidez.
Suponer que la palabra sexy quiera significar
seis en inglés.
- Un frutero.
Tener un hijo pera y que le den calabazas.
Tener una hija inmadura.
- La fuerza.
Doblar una esquina.
Romper el silencio.
Apretar una moneda hasta que la cara saque
la lengua.
- La fuerza
en Texas.
Soplar por el culo a una vaca hasta que
se le pongan los cuernos rectos.
- La funeraria.
Llamarse Siempreviva.
- Un futbolista.
Tener un hijo pelota y una mujer portera.
Meter un gol y fallarlo en la repetición.
Tener los tacos puestos y no poder comerlos.
- Una galería
de arte.
Tener cuentas que no cuadran y cuadros
que no cuentan.
- Un geógrafo.
Tener dos hijos, uno cabo y otro golfo.
- Un ginecólogo.
Que su mujer le arme la bronca y le ponga
a parir.
- Un granjero.
Tener un hijo gallina y que su mujer sea
una vaca.
- Un gusano.
Llevar una vida arrastrada.
- La habilidad.
Encender una bombilla con una pila de platos.
- Un herrero.
Herrar al caballo de bastos.
- Una hilandera.
Devanarse los sesos.
- La honestidad.
Una mujer embarazada comprando dos billetes
para el autobús.
- La honradez.
Encontrar un trabajo y devolverlo.
- Un hortelano.
Tener un hijo berzotas.
...