ALERGIA AL LÁTEX

    El látex es un líquido de composición variable secretado por diversos vegetales, que tiene el carácter de una emulsión y, con frecuencia, aspecto lechoso.

    En función de la composición del látex, las plantas que lo secretan pueden ser clasificadas en: plantas de caucho, de gutapercha o de batata, de alcaloides, de albuminoides y de almidón.

    Los látex sintéticos están constituidos por emulsiones de polímeros en agua con adición de distintos agentes (emulsionantes, estabilizantes), etc. Sus empleos son múltiples: Pinturas, textiles, industria papelera, etc.

    El caucho es un producto elaborado a partir de látex; el látex natural contiene proteínas que actúan como antígenos, la hipersensibilidad aparece por una sensibilidad alérgica a estas proteínas. Los síntomas de alergia al látex aparecen cuando la Inmunoglobulina IgE se une a otras proteínas, y de esta unión se sigue una liberación local o sistémica de histamina. El proceso de elaboración del caucho puede eliminar cierta cantidad de antígenos, pero esto no debe hacer pensar que el caucho no producirá reacción alérgica.

    Este tipo de reacciones se puntúan en 4 grados, dependiendo de su gravedad. Las menos graves son las de tipo IV, muy frecuentes en personal sanitario que utilizan guantes y en otros profesionales en contacto con materiales elaborados con látex.

    Las reacciones alérgicas se manifiestan con síntomas que van desde una simple dermatitis de contacto hasta una reacción anafiláctica. Síntomas de una hipersensibilidad tipo IV son: las rinitis, las erupciones cutáneas (abones y granos) y dermatitis y eccemas.

    A mayor número de contactos mayor es la sensibilización, así pues una persona con una hipersensibilidad tipo IV que no suele presentar anafilaxis puede llegar a desarrollarla con el tiempo si los contactos son continuados.

    Las reacciones de grado I son respuestas rápidas provocadas por una gran hipersensibilidad. Los síntomas son: rinitis, conjuntivitis, edemas faciales, taquicardias, sibilancias, etc.

    La reacción anafiláctica, como todo shock, presenta taquicardia, edema laríngeo, broncoespasmo e hipotensión. En este caso es imprescindible el uso de medios de reanimación.

    En la actualidad se conocen dos test para diagnosticar los casos de Hipersensibilidad, estos métodos son los siguientes:

La prueba cutánea, que consiste en la aplicación de látex en la piel y observación de la reacción local posterior dado que la Inmunoglobulina E del látex está directamente implicada en los casos de urticaria por contacto y reacciones sistémicas. Esta prueba puede inducir una crisis anafiláctica en pacientes muy sensibilizados.

La prueba radio-alergo-absorbente (RAST), que consiste en una análisis de sangre, más seguro que la prueba cutánea, al no haber contacto directo del paciente con el látex. Esta prueba implica separar el suero, mezclarlo con látex e identificar la cantidad de uniones entre anticuerpos IgE y el antígeno del látex. Sin embargo, esta prueba es menos fiable, más cara y no puede hacerse en todos lo laboratorios.

    Numerosos productos de látex llevan siendo usados en la industria desde hace aproximadamente un siglo, pero los casos concretos de alergia a guantes de látex han sido descritos recientemente. Los primeros artículos aparecen en 1.9791, se refieren a casos de hipersensibilidad al látex. En 1989 aparece la primera mención a casos relacionados con la anafilaxis intraoperatoria2. Posteriormente se describen aproximadamente 100 casos con síntomas de dermatitis por contacto3, urticarias y reacciones generalizadas. Estudiando pacientes que presentaron una reacción intraoperatoria se constató que anteriormente ya habían sufrido procesos de hipersensibilidad al contacto con el látex4.

    La población con mayor riesgo de desarrollar una hipersensibilidad al látex incluye a los trabajadores con una exposición elevada a este material, pacientes con exposiciones altas o largas a los productos de látex, especialmente guantes y sondajes y pacientes con anomalías congénitas y displasias medulares que son sometidos a cirugía reiteradamente5.

    Un estudio realizado por el Servicio de Cirugía del Hospital Universitario de Baltimore concluyó que un 5,6% de las enfermeras sufrían dermatitis al contacto con guantes de látex. Otro estudio realizado en el Servicio de Pediatría del mismo hospital obtuvo que un 34% de niños afectados por espina bífida presentaban anticuerpos específicos para las proteínas del látex.

    En un estudio realizado sobre 18 casos de diversas anafilaxis intraoperatorias6, se observó que los primeros síntomas aparecen en los 40 minutos siguientes al comienzo de la anestesia, En el caso de las reacciones al látex de los guantes quirúrgicos la respuesta es más tardía, pues se requiere un tiempo mínimo para que las partículas de antígeno existentes en los guantes sean absorbidas y pasen al torrente sanguíneo, provocando la reacción generalizada. Los repetidos contactos de los guantes con las mucosas a lo largo de una intervención favorecen esta absorción.