ALGÚN  POEMA DE.....

 A. GUTIERREZ 

EL SEGADOR


Sucedió que una vez un jornalero
De un rico labrador la mies segaba,
Y quiso el hado fiero
Que mientras afanado trabajaba,
Con la hoz una mano se cortase,
Sin que por su destreza lo evitase.

Viendo que trabajar ya no podía
Y que para ganarse su sustento
El daño que se hiciera le impedía,
Al labrador acude en el momento
Demandando socorro en su amargura,
En tanto que la herida se le cura.

Y en vano fue, que el labrador ansioso
Sin ver que, trabajando en su provecho
Por un precio mezquino,
Se había causado un mal tan horroroso,
Contestóle tranquilo y satisfecho:
«Ése era tu destino;

A socorrer tus males no me atrevo;
Dejas de trabajar, nada te debo.»

Triste y abandonado
A su tirana suerte,
El jornalero honrado
Por premio de su afán halló la muerte.

El avariento labrador buscaba
Quien segara su mies, que se perdía,
Pero ni un segador se presentaba,
Por más que al que llegara prometía.

Así el tiempo pasó; llegó el invierno,
Su cosecha las lluvias arrastraron
Y, para oprobio eterno,
Sin cultivo sus campos se quedaron.

Pues cada cual decía:
«Si ese premio le espera
Al que vaya a segar su sementera,
De tal premio reniego.
Piérdase, bien está, yo no la siego.»

Abandonada mies será la España,
Que al mundo entero en heroísmo excede,
Si al infeliz inútil en campaña
El justo galardón no se concede.
O tal vez llegue un día
Terrible y malhadado,
En que para sacar sólo un soldado
Te cueste mucha sangre ¡oh Patria mía!


EL HUERTO DE LOS GITANOS

El niño del Carpintero
fue al huerto de los gitanos
a comer fresones verdes
que en la cinta de sus labios
saben a cosas inciertas
y a sopas de boticario.

El niño corta lechugas.
Con un canto de pan ázimo
comió fresas y fresones
en las ramas de un granao.
El Niño canta una copla
de puro estilo gitano,
copla de dichos añejos,
de jerramientas de palo,
sombreros de lija parda,
chiqueros y latigazos.

En el yunque de la fragua
a muerto toca un gitano.
El Niño ya no es el niño.
El Niño ya es un canario,
cantando su mejor cante
con la pechuga sangrando.

Niño, ¿te quieres callar?
Para ya. Descansa un rato.
No vas a encharcar la tarde,
que hasta el sol se está nublando.

Se guardó el Niño la copla.
Jecho corderillo manso
comió fresas y fresones
con brotes de jaramagos.

Aquella tarde vinieron
las golondrinas al barrio,
y tuvieron en la fragua
velatorio los gitanos.