ALGÚN  POEMA DE.....

IGLESIAS


FUEGO AMOROSO


Mañanita alegre
del señor San Juan,
al pie de la fuente
del rojo arenal,

con un listón verde
que eché por sedal
y un alfiler corvo
me puse a pescar.

Llegóse al estanque
mi tierno zagal,
y en estas palabras
me empezó a burlar:

"Cruel pastorcilla,
¿dónde pez habrá
que a tan dulce muerte
no quiera llegar?"

Yo así de él y dije:
¿Tú también querrás?
Y este pececillo
no, no se me irá."

LETRILLA


Préstame, Fabio, atención
para oír esta letrilla,
porque no se da morcilla
a quien no mata lechón.

¿Admiraste del marido
que sin renta y holgazán
sale al Prado tan galán,
como un Adonis lucido?
Pues mira, esto ha conseguido
por ser manso de la villa
o en buen romance, cabrón;
porque no se da morcilla
a quien no mata lechón.

¿Preguntas que por qué exceso
en el más triste lugar
a los frailes han de dar
pan, vino, tocino y queso?
Pues créete que por eso
nos llaman con campanilla
en la cuaresma a sermón;
porque no se da morcilla
a quien no mata lechón.

¿Espántaste de la maja
que, cuando sale a paseo,
con sus galas y meneo
a la más chusca aventaja?
Pues mira, tanto trabaja,
que por trabajar se humilla
bajo de cualquier varón;
porque no se da morcilla
a quien no mata lechón.

¿Pregúntasme que en qué penda
que otros con poco estudiar
se atrevan hoy a sacar
de la corte una prebenda?
Pues mira, aunque no se venda,
o ya por faldas se pilla,
o ya por mucho doblón;
porque no se da morcilla
a quien no mata lechón.

¿Lastímate el ver tomando
a don Martín las unciones,
que quiebra los corazones
verle amarillo y babeando?
Pues mira, para eso holgando
con su amiga Mariquilla
gozó harto tiempo el bribón;
porque no se da morcilla
a quien no mata lechón.

¿Admiraste del letrado
que a Juan, sin tener derecho,
se lo hizo tener, y de hecho
se ha en su favor sentenciado?
Pues sábete que ha logrado
una lucida vajilla,
y ainda mais un talegón:
porque no se da morcilla
a quien no mata lechón.

Dices, por fin, que ¡cuán bruto
es el que se pone a hacer
versos sin echar de ver
que no aguarda premio o fruto!
Pues mira, yo lo reputo
por la más quieta, sencilla
y racional diversión;
porque no se da morcilla
a quien no mata lechón.