Planta de Tratamiento "las Lomas"

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Primera fase: reutilizar y reciclar
Planta de reciclaje y compostaje
El proceso se inicia con la llegada de los camiones que transportan las 1.200 t. de RSU que se tratan diariamente en el Centro.

Estos vehículos vierten su contenido en dos fosos sometidos a depresión para evitar el escape de polvo y olores. Unos puentes grúa van depositando los residuos en cuatro líneas de tratamiento, de las que retiran los objetos voluminosos, los envases de cartón y el vidrio, para posteriormente realizar un cribado y separar los residuos en dos categorías en función de
su tamaño.

De la fracción menor de diez centímetros se retiran los metales férricos, los metales no magnéticos y el vidrio, transportándose el resto hasta unos parques de fermentación aerobia controlada, que son volteados periódicamente para su oxigenación y correcta fermentación.
Estos parques de fermentación están cubiertos en la zona correspondiente alas tres primeras semanas del proceso, siendo el aire de este área conducido hasta unos biofiltros que eliminan los malos olores.

 Al cabo de ocho a diez semanas la materia orgánica se ha convertido en  compost, que una vez depurado y ya utilizable como abono, es almacenado hasta su distribución. 
De la fracción de elementos de tamaño superior a 10 centímetros se separan los productos que son susceptibles de recuperación, principalmente plásticos, aluminio y materiales férricos. Tras este proceso de selección queda un rechazo, que no contiene ya ningún material aprovechable.  Este remanente servirá como combustible en la Planta de recuperación energética.

Segunda fase: recuperar
Planta de recuperación energética

La Planta de Recuperación Energética dispone de tres líneas de combustión constituidas, en su primera etapa, por un horno de lecho fluidizado de arena, que produce una combustión de alta eficiencia, y en el que se inyecta caliza para lograr una primera neutralización de los gases ácidos.

En la cámara de postcombustión del horno se produce la inyección de aire secundario; a partir de ésta, el gas se mantiene a una temperatura superior a 850°C, durante más de dos segundos y en presencia de más de un 6% de oxígeno, con el objeto de asegurar la destrucción de dioxinas y furanos.

Los gases, tras pasar por la caldera, sufren un completo proceso de filtrado. En primer lugar atraviesan unos ciclones en los que se depositan las cenizas más gruesas.

A continuación se produce la primera inyección de carbón activo para la reducción de dioxinas y furanos y de metales pesados. Tras ella los gases llegan a un filtro semihúmedo en el que, mediante una ducha de lechada de cal, se completa su neutralización.

Posteriormente, los gases son sometidos a una segunda inyección de carbón activo para, finalmente, pasar a un filtro de mangas en el que se depositan las partículas más finas. En último término son enviados a la chimenea mediante un ventilador de tiro inducido.

En cada línea, los gases del horno pasan a la caldera de recuperación, donde se producen 41 t/h de vapor a 4' bar y 425°C . Este vapor es conducido a un grupo turbogenerador, común a las tres líneas, que tiene una potencia instalada de 29 MW. Tras deducir los consumos internos, la producción exportada se sitúa en unos 23 MW, suficiente para abastecer de energía una ciudad de unos 50.000 habitantes, incluyendo consumos domésticos, industriales y municipales.

Control de emisiones. La instalación se concibió para cumplir las exigencias medioambientales de la Unión Europea sobre emisiones gaseosas, aun cuando éstas no habían entrado en vigor en España.

A tal efecto se incorporaron los equipos necesarios para garantizar los niveles de emisión, así como los instrumentos y automatismos precisos para asegurar el control de los mismos.


Texto, ilustraciones y esquemas editados por el Ayuntamiento de Madrid