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josé maría ribagorda

 

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El siguiente texto es el que escribió josé maría ribagorda para el libro de presentación de la hispana

 

Venecia. Siglo xv. Desde que Aldo Manucio se plantea desarrollar un nuevo concepto de libro, ayudado por el tipógrafo Francesco Griffo, se inicia una actividad que hoy, varios siglos más tarde, llamamos diseño.

Con la aparición de la imprenta en Maguncia, se había iniciado una nueva era; la era silenciosa de la lectura, y la razón, frente a la cultura oral y mítica.

El primer producto industrial se había proyectado. El libro, que hasta entonces era un objeto de bibliotecas y conventos, se convierte en un objeto para uso individual, fácilmente transportable, en el que se habían tenido en cuenta entre otros factores, problemas de legibilidad, coste, uso, producción en serie y comercialización.

La actividad de los impresores y grabadores de punzones empieza a extenderse por Europa. Aldo Manucio en Italia, Garamond en Francia, Caxton en Inglaterra o Plantino en los Países Bajos, desarrollan una industria que iba a cambiar la visión entera del mundo.

En siglos posteriores otros tipógrafos como Bodoni, Caslon, Baskerville, Fournier o Elzeverino, continúan una forma de hacer y de plantear la lectura, en que la letra impresa todavía es una representación del habla.

La letra todavía no se ve, solamente se oye. Tras una era de objetos conformados como continuación de la naturaleza creada por Dios, la era de los objetos sometidos a las leyes del designio humano había comenzado. A partir de este momento, el libro había iniciado el camino para la construcción del mundo artificial, en el que el hombre toma conciencia de su papel protagonista.

En esta etapa, España realiza la mayor parte de su producción en los Países Bajos. La decisión de Felipe II de encargar a Plantino la Políglota Regia o los libros de rezo, estancó el desarrollo de la imprenta española que, habiendo comenzado bien en zonas como Aragón y Valencia, no resurgiría hasta el reinado de Carlos III con impresores como Ibarra o Antonio Sancha.

Una segunda etapa, que podríamos denominar de extensión de la lectura, comienza a finales del siglo XIX con la llamada "Revolución Industrial".

Mallarmé, un poeta francés, incorpora la imagen del texto al sentido de lectura de su poesía. Esta concepción del texto como imagen será desarrollada por las vanguardias artísticas, como el Futurismo, el Dadá, el Formalismo o el Constructivismo, permitiendo la aparición de la "Nueva Tipografía". El Lissitski escribe: "Las palabras impresas se ven, no se oyen".

Una nueva forma de leer se está proyectando. Una forma de leer que tiene en cuenta la imagen del signo como representación.Empiezan a diseñarse nuevos tipos y sistemas de signos que convierten también el espacio y los objetos en susceptibles de ser leídos.

El texto se convierte en imagen y la imagen se empieza a convertir en texto. La letra impresa empieza a nombrar el mundo artificial que se estaba creando, se extiende por los objetos y por las calles ayudando a comprender el nuevo entorno artificial. El alfabeto se queda pequeño para tanto significado y los números y toda clase de signos icónicos empiezan a utilizarse de la misma forma que la tipografía.

El Lissitsky, Moholy-Nagy, Paul Renner, Herbert Bayer, Kurt Schwitters, Piet Zwart, Jonhson, Gill, entre otros, desarrollan en Europa la "Nueva Tipografía" , cuyo manifiesto más importante escribirá Jan Tschichold.

La lectura ha ampliado sus límites. Una forma no sustituye a la anterior, sino que la complementa.

En estas extensiones que se producen en las primeras décadas del siglo XX, y que van muy unidas al desarrollo cultural, industrial y político, España permanece aislada, y no participa en él hasta bien avanzado el siglo.

Con el desarrollo de los medios audiovisuales durante la segunda mitad del siglo XX, parece que la imagen y el sonido van a sustituir a la lectura. Por otra parte, la publicidad parece disolver el texto, reduciéndolo a adjetivos y nombres. El paradigma de los años 60 a 90 es el logotipo. La imagen publicitaria cubre lo real bajo un espeso velo de seducción, en el que la razón, que articulaba el texto, no tiene lugar.

En la actualidad, el cambio tecnológico ha revolucionado el mundo tanto o más que lo hizo la imprenta en su momento. Nunca antes existieron tantas tipografías, sistemas de signos y flujos de datos. Unas formas de lectura no han sustituido a otras, sino que se han superpuesto, configurando planos complementarios.

El texto ha pasado a ser hipertexto, la realidad sensible se convierte en virtual, una vez se ha transformado en signo. Hoy ya no se puede hablar de natural o artificial, sólo cabe hablar de material o digital y ambas realidades están informadas, son susceptibles de ser leídas.

Nuevas extensiones de la lectura aparecen cada día. Interfaces, programas, displays informativos, interactivos, redes y sistemas de información configuran un nuevo entorno artificial que necesita más que nunca ser proyectado para ser legible.

Por una vez podemos participar de este proceso, y la creación de tipografías puede ser un buen comienzo. Algunos argumentarán, y no sin parte de razón, que no hay necesidad de generar nuevas fuentes, es más, que hay una inflación. Aceptar esta conclusión nos llevaría a limitarnos al mundo de las citas y las referencias como está ocurriendo en tantas disciplinas. Sin menoscabar este criterio, también es necesario pensar que nuestro patrimonio visual carece de tipografías, por lo que es necesario solucionar esta carencia para adentrarse más tarde en cuestiones más específicas.

La creación de la Hispana tiene este fin; intenta conseguir el doble objetivo de uso e identidad.

En cuanto al uso, el diseño hoy en día de una tipografía no puede tener por único criterio la legibilidad, entendida ésta, sólo como transparencia de la letra en beneficio de la comprensión y de la rapidez de lectura de textos.

Hoy la letra no sólo es soporte del significado, también aporta sentido, y en la aceptación de este principio se basa gran parte de nuestro trabajo como diseñadores. El término legibilidad se ha ampliado abarcando todos los procesos de decodificación de información, y esa información hoy es múltiple.

Las nuevas formas de lectura llevan aparejados nuevos criterios de formalización y uno de ellos es la identidad.

En ese sentido la letra hispana, como su nombre indica, intenta conseguirlo a través del concepto de mestizaje. Mestizaje entre lo racional y lo expresivo, entre lo sistémico y casual, lo funcional y lo simbólico. Una letra de palo seco que, frente al frío idealismo de las formas puras, del circulo y el cuadrado o de la paralela y el ángulo recto y frente al estricto racionalismo de las tipografías suizas, trata de hacerse un poco más cálida, un poco más humana. Sus formas, como trato de ilustrar en este libro junto a los alfabetos de la fuente, se remiten a un contexto iconográfico muy próximo a nuestra cultura.

En cuanto a cuestiones técnicas como su aplicación y tratamiento, la Hispana ha sido realizada para funcionar principalmente en caja baja y tamaños medios, dejando blancos tanto entre letras como entre líneas. Las familias creadas tratan de aportar un abanico suficiente de posibilidades para trabajar con un estilo moderno sobre soportes impresos, pues el soporte digital no era todavía, cuando fue creada, un medio habitual de lectura para el que esto escribe.

En definitiva la Hispana quiere ser el inicio de un camino. Con el "pre - texto" de este libro, ya ha cumplido su principal objetivo; convocar al diálogo a los diseñadores más próximos para reflexionar sobre la situación actual en que nos encontramos en este campo. Hoy en día, los problemas que se plantean son complejos y, como decía Tschichold en el prólogo de la "Nueva Tipografía", casi todo está por hacer. Espero que al menos por esta vez no nos quedemos al margen.

podéis encontrar más información sobre josé maría ribagorda en: http://www.artempus.com/quad


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tipografía hispana

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nuevo proyecto para la tipografía yciar

 

 

Después del trabajo realizado por Mario Feliciano sobre la Ibarra me parecía un poco absurdo continuar por ahora con la recuperación de la Ibarra de Gans, y me embarcado en la realización de una cursiva basada en la cancilleresca de Yciar aparecida en el libro  "Arte Subtilissima" de Juan de Yciar Zaragoza 1550, según referencia aparecida en "Treasury of Alphabets and Lettering" de Jan Tschichold

He puesto plazos y objetivos que espero cumplir. Me interesan más los objetivos que los plazos y paso a explicarlos

Interpretación de un tipo basado en esta caligrafía.Como toda reconstrucción se presta a la interpretación, pues no es lo mismo el ordenador que la pluma, y esto no se debe obviar. El ordenador sistematiza los alfabetos, los convierte en imágenes "blandas", manipulables por otras manos y reproducible.

Construcción de series de diferente altura de x para permitir una mayor versatilidad en el uso.

Construcción de ligaduras y caracteres optativos, para una mayor posibilidad de personalización.

Una segunda parte consistirá en la construcción de las versales de una redonda y las versales y versalitas

tipografía española