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José Antonio Pascual Trillo


 
 

BIODIVERSIDAD TAXONÓMICA:
EL ARBOL DE LA VIDA

 

La biodiversidad o "diversidad biológica", de acuerdo con la acepción acuñada en el propio Convenio sobre la Diversidad Biológica, incluye tres escalas: la diversidad de genes, la diversidad de ecosistemas y la diversidad de especies. Esta última forma parte de la diversidad taxonómica, es decir, la variedad de formas de vida organizada conforme a sus relaciones filogenéticas o evolutivas. El árbol de la vida que enlaza evolutivamente todos los organismos vivos refleja el esquema general de esa diversidad de formas de seres vivos.
 
 A la hora de construir el árbol de la vida, se puede establecer un esquema de tres grandes tipos de estructuras de seres vivos, que corresponden a:

 

1.      Las BACTERIAS o EUBACTERIAS.

        Un tipo de estructura celular procariota.

2.      Las ARQUEAS o ARQUEOBACTERIAS.

        También procariotas, están adaptadas a ambientes extremos.

3.      Las EUCARIOTAS.

        Son los organismos con células de tipo eucariótico.

 

 


 
  Sin embargo, es también muy frecuentado el sistema de clasificación en CINCO REINOS, originalmente propuesto por Whittaker:

 

 

Reino MONERA

 

Agrupa todos los seres vivos constituidos por células de tipo procariota. Incluye, por ello, tanto a eubacterias como a arqueobacterias

 

Reino PROTISTA

 

Agrupa los organismos eucariotas que no encajan en ninguno de los otros tres reinos, que vendrían evolutivamente de grupos de protistas. Incluye los protozoos, las algas y otros grupos. No es un grupo homogéneo.

 

Reino ANIMAL

 

Organismos pluricelulares de tipo eucariota y heterótrofo.

 

Reino PLANTAS

 

Organismos pluricelulares de organización eucariota y autótrofos.

 

Reino HONGOS

 

Organismos pluricelulares de organización eucariota y heterótrofos saprobios.

 

 

 

 

Además de los anteriores, los VIRUS constituyen un grupo de entidades de muy discutida situación por tratarse de fragmentos de ácidos nucleicos escapados de células y protegidos por cubiertas proteicas. No tienen, por tanto, estructura celular, y necesitan a las células para reproducirse. Se diría que son trozos perdidos y relativamente independizados de genomas que actúan de forma parasitaria sobre los seres vivos. Si los consideramos materia viva, son materia viva acelular, pero no organismos vivos.