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EL DESAYUNO |
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Etimológicamente,
la palabra viene del latín “dis-iunare”, que significa “romper el ayuno”:
Por lo tanto, simplemente fijándonos en el origen y significado de esta
palabra, conocemos uno de los principales objetivos de esta toma de alimentos;
romper el ayuno después de un periodo prolongado.
Es fácil darse cuenta que si no tomamos
alimentos a primera hora de la mañana, podemos caer en una hipoglucemia
que nos interferirá con la capacidad de atención, concentración y memoria.
Por lo tanto es fácil darse cuenta de la importancia del desayuno como
recarga de energía para el comienzo de un nuevo día. El desayuno también
se ha relacionado con la obesidad. Se ha visto que el no desayunar provoca
un hambre a media mañana que nos lleva a consumir alimentos dulces o salados
de alta densidad energética. Cuando suprimimos el desayuno, es habitual
que el hambre que posteriormente aparece lo mitiguemos con el clásico
“pincho”, o con una pieza de bollería o pastelería. Este hábito, a lo
largo de los días, hace que nuestra alimentación se vuelva rica en grasas
y pobre en los hidratos de carbono que hubiésemos tomado en el desayuno.
El desayuno marca
la pauta de la alimentación diaria, y si lo suprimimos, los horarios de
comida pueden empezar a alterarse. Las personas que desayunan diariamente
tienen una dieta de mayor calidad, con un contenido más rico en hidratos
de carbono, fibra, vitaminas y minerales. Al contrario, las personas que
realizan este desayuno en la media mañana, muestran una dieta rica en
grasas, pobre en fibra, y desajustada en cuanto a los horarios. Hay que
recordar que en el sobrepeso y la obesidad, además del contenido calórico
de la dieta, juega un papel muy importante la distribución de los alimentos
a lo largo del día. ¿Y QUE DEBEMOS DESAYUNAR?
Otra de las pegas,
es la falta de hambre por la mañana. El desayuno es un hábito, y como
tal hay que educarlo poco a poco. Una vez que una persona se acostumbra
a desayunar, no podrá pasar una mañana entera sin el desayuno. Por lo
tanto, en aquellas personas que tengan este problema, debemos empezar
poco a poco introduciendo desayunos ligeros, hasta que lleguemos al correcto
desayuno. En la sociedad
española, el lácteo suele estar representado por una taza de leche, acompañada
o no por otras sustancias (colacao, café, etc.). Los lácteos son la principal
fuente de calcio de la alimentación, y aquellas personas que suprimen
el desayuno, difícilmente llegan a alcanzar las recomendaciones diarias
de este mineral imprescindible para el correcto desarrollo y crecimiento
de los huesos. Cabe destacar que
la única diferencia entre los lácteos enteros y los desnatados, se haya
en la cantidad de grasa, y no en la cantidad de calcio. Conviene por lo
tanto tratar de tomar leches y lácteos descremados o semidescremados.
El queso fresco también
se presenta como una buena opción en el desayuno como aporte de calcio.
El pan y las galletas son otras opciones válidas, en las que debemos
cuidar las cantidades de grasa. El pan es un alimento rico en hidratos
de carbono y muy aconsejado, pero se le ha identificado como un alimento
que “engorda” mucho. La verdadera causa de esta mala fama, radica en los
acompañamientos que suele llevar (mantequilla, margarina, salsas, foie,
etc.). Respecto a las galletas, conviene elegir aquellas que sean bajas
en grasa y ricas en fibra. Las
galletas y el pan integral nos ayudan a aumentar la cantidad de fibra
de la dieta, ayudándonos a prevenir el estreñimiento.
Como dice el refrán,
“desayuna como un rey, come como un príncipe y cena como un mendigo”.
Empezar la mañana con un buen desayuno nos ayuda a afrontar el día con
energía renovada y a encauzar el ritmo adecuado de nuestra alimentación.
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¿ PORQUÉ ES IMPORTANTE EL DESAYUNO? 1)
Un correcto desayuno aumenta la capacidad física, la resistencia al esfuerzo,
el nivel de concentración y mejora la capacidad de compresión de la lectura.
La ausencia del desayuno provoca hipoglucemias al faltar alimentos durante
más de 10-12 horas, lo que ocasiona cambios en el metabolismo. 2)
En la época escolar, mejora la capacidad de atención en clase, el estado
de salud general, y el comportamiento. El combustible principal de nuestro
cerebro es la glucosa, que aportaremos con el desayuno. 3)
El desayuno ayuda a controlar el sobrepeso, al evitar ingestas de alta
energía en horarios descontrolados (pinchos, bollería, pastelería, etc.)
y activar la capacidad para quemar grasas. Colabora en el establecimiento
de una ingesta diaria fraccionada y organizada. 4)
Mejora la calidad de la dieta al aumentar la ingesta de vitaminas, minerales
y fibra. Se hace muy difícil cumplir las ingestas de calcio sin un lácteo
en el desayuno. Los cereales y el pan son fuentes de hidratos de carbono
que nos aportan cantidades variables de fibra. 5)
Las personas que desayunan tienen valores de colesterol más bajos que
los que no lo hacen. Esto se debe a la ingesta diaria que se produce en
las personas que no desayunan y después a mediodía consumen una pieza
de bollería, pastelería, etc. 6)
Un desayuno apropiado debe cubrir el 25 % de las necesidades energéticas
diarias. No se trata de beber algo en el menor tiempo posible, sino de
tomarse 10 minutos por la mañana para desayunar. 7)
El primer componente de un desayuno completo será un LÁCTEO. Bien sea
un yogur, leche o cualquier otro derivado de la leche como el queso; este
lácteo nos aportará calcio, mineral imprescindible para la formación y
crecimiento de los huesos. 8)
También incluiremos un alimento del grupo de los CEREALES. Optaremos aquí
por pan, galletas o cereales de desayuno. Los cereales suelen estar reforzados
en vitaminas y minerales, siendo también una buena fuente de fibra. 9) Por último, procuraremos tomar una pieza de FRUTA, bien sea como fruta fresca, o en forma de zumo. De las dos opciones se recomienda la primera por un mayor poder de saciedad, y por aprovechar la fibra y demás componentes que pierde la fruta al exprimirla. |
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