EL BOTELLÓN : INTRODUCCIÓN

El Botellón, ¿diversión sana o grave problema de salud pública?

Evidentemente todos hemos pasado por esa dificil etapa de la adoslescencia y a todos y a todas nos gusta divertirnos, sentirnos a gusto e integrados en un grupo y más si este grupo nos acepta y está formado por nuestros mejores amigos y amigas. Ante la actual situación económica y la especulación desmesurada de algunos bares, los jóvenes han encontrado en "el botellón" además de una buena salida para beber barato, el hecho de fijar un punto de reunión y así establecer unos vínculos sociales con sus iguales. Ya se ha transformado en un verdadero fenómeno social muy dificil de erradicar a pesar de muchos intentos por parte de autoridades, que incluso han desistido y han optado en trasladar los botellódromos a sitios más distantes de los núcleos urbanos, y más controlados.
Por otro lado también es de decir que, como en todo, se cometen excesos, y estos excesos se pagan a mediano y largo plazo. Muchos médicos y psicólogos ya están dando una voz de alerta sobre el tema del consumo excesivo de alcohol, tabaco y otras drogas, y sus consecuencias en el metabolismo principalmente en las edades de nuestros jóvenes (antes de los 25 años). Al margen de otros excesos: acumulación de residuos, excesivo ruido y disturbios, meadas en plena via pública, destrosos a causa de alguna pelea, etc.
Entonces se plantean las siguientes cuestiones:
¿Es lícito y razonable que los jóvenes dispongan libremente, en espacio y tiempo, de la via pública para su "botellón?
¿Hay alguna forma de controlar este fenómeno social, sin perjudicar a la gente que no quiere ni desea participar en él?
¿Tienen los jóvenes verdadera idea de los efectos nocivos del alcohol? ¿Están bien informados por sus padres y/o profesores?
¿Habría que prohibirlo rotundamente, o mejor educar a nuestros jóvenes y darles la opción a elegir?