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La mayoría de los países desarrollados
analizan con preocupación, en reuniones periódicas, el
papel y la eficacia de las enseñanzas científicas y
técnicas en sus respectivos sistemas educativos. La razón
principal que les mueve a ello es de orden económico.
Véase, por ejemplo, el programa PISA de
evaluación de las competencias de los alumnos de Secundaria de
los paises de la OCDE.
La
competencia en el mercado exige productos más eficaces, mejor
fabricados y más baratos. Las tendencias del consumo favorecen,
además, a los productos más diversificados frente a los
productos producidos en grandes series idénticas. De aquí
se derivan varias exigencias
capitales para el sistema productivo:
- Disminución
drástica de los costes de producción frente a los costes
de
desarrollo y distribución de los productos;
- Una fuerza de
trabajo reducida y muy competente;
- Mayor eficacia energética y
de procesamiento de materias primas;
- Métodos de
producción más rápidos y flexibles, capaces de
reducir al mínimo el tiempo necesario para el desarrollo y
producción, entre otras.
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