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Un estribo para Laura
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La resolución metódica de problemas, mediante el
diseño y la construcción de productos técnicos, es
el contenido central de la educación tecnológica y la
actividad didáctica principal en este tipo de disciplina.
Consiste, básicamente, en proponer a los alumnos un problema y
enseñarles a resolverlo de manera ordenada: analizándolo,
proponiendo diversas soluciones posibles, evaluando el coste y la
eficacia de las alternativas disponibles, desarrollando los detalles de
la solución propuesta, planificando la realización del
producto, construyéndolo en el taller y evaluando eficiencia y
su coste.
Los problemas propuestos pueden proceder de necesidades reales, del
deseo de mejorar algo, resolver un desafío o simplemente de las
ganas de divertirse. No importa de qué problema se trate, lo
importante es el desarrollo metódico de un producto para
resolverlo.
Su aprendizaje ha de ser forzosamente gradual. En los primeros
proyectos podemos aspirar a poner un poco de orden en el impulso
irrefrenable de manipular, de operar sólo con entidades
concretas. Podría bastar con dividir cada proyecto en tres
etapas:
(1) documentar lo que imaginan que van a hacer, (2) hacerlo y (3)
valorar los resultados. Seguramente será necesarios saltos hacia
atrás para modificar los documentos a medida que la
ejecución va mostrando aspectos y dificultades no previstas.
A medida que van adquiriendo experiencia, podemos aspirar a un mayor
refinamiento, dividiendo el diseño en tres etapas: (1)
Investigar y recabar datos útiles para obordar el problema
planteado; (2) Proponer posibles soluciones, valorarlas y elegir la
más idónea y (3) Desarrollar los detalles del producto.
En un estadio de mayor elaboración también debemos
dividir la producción en dos etapas separadas en el tiempo: (1)
La planificación de tareas y el acopio de recursos y (2) la
fabricación propiamente dicha.
En este punto deberíamos introducir el control de calidad
durante la ejecución.
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