La primera vez que alguien ve un robot
queda decepcionado. Son en algunos casos
muy grandes y toscos, no parecen tener
inteligencia.
La literatura y el cine han distorsionado lo que son y como son
en la realidad. Cuando se descubre el mundo real de los robots empieza la pasión y la forma de poder
emprender el estudio y diseño de uno de ellos.
El término robot fue utilizado en sus inicios en una
novela publicada ya en este siglo. El dramaturgo checo Karel Capek escribió en
1920 su novela R.U.R., siglas de Robots Universales.
Rossum, el protagonista de la
novela, poseía una fábrica donde creaba seres humanos cuya única misión era
servir a sus amos. Pero el tiro le sale por la culata, se revelan y acaban con
la humanidad.
El
término eslavo es “ robotat “ y
significa trabajador forzado o sirviente.
El
primer autómata digno de ser mencionado lo construyó Giovanni Torriani en el siglo XVI .
Desarrolló un mecanismo de resorte que simulaba un monje de la época.
En 1738
Jacques Vaucanson desarrolló un patito mecánico de más de 4000 piezas.
En
nuestro siglo ya se desarrollaron los teleoperadores, aunque no robots, eran
dispositivos mecánicos que eran capaces de reproducir las acciones realizadas
por un operador situado a distancia.
La
industria de los robots la desarrollaron en los años setenta Joseph F.
Engelberger y George C. Devol. Desarrollaron las patentes de máquinas
automatizadas en su empresa Unimation.
Los
cerebros de los robots eran poco manejables y muy caros. La aparición del
microchip acabó con el problema.
Se
otorgó a Engelberger el título de
“padre“ y a Devol el de “abuelo“ de la Robótica Industrial.
Nadie
hoy día después de desarrollar tantos robots, autómatas y máquinas se ponen de
acuerdo en cuántos y cuáles son los tipos de robots y sus características
esenciales.
¿ Hacia dónde va hoy día la
automatización industrial ?
En
el transcurso de los últimos años se ha introducido en el mundo industrial la
noción de “robótica“ con un significado y una fuerza que pueden reconfigurar
grandemente los esquemas tradicionales sobre los que se asientan los conceptos vigentes
de automatización y de productividad industrial. La visión actual tiene un
alcance y un sentido distintos de los que tuvo durante la etapa de la
revolución industrial en la que se alcanzó la mecanización del trabajo o, más
recientemente, en la etapa de la automatización, en la que se ha conseguido
realizar de manera automática la producción de piezas, elementos y productos en
grandes cantidades o de manera repetitivas.
La
robotización abre una nueva y decisiva etapa en el actual proceso de mecanización
y automatización creciente de los
procesos de producción. Consiste esencialmente en la sustitución de máquinas o
sistemas capaces de automatizar operaciones concretas, para cuyo fin han sido
especialmente diseñados, por dispositivos mecánicos de uso general dotados de
varios grados de libertad en sus movimientos y capaces de adaptarse a la
automatización de un número muy variado de procesos y operaciones.
El
robot industrial nace de la acertada conjunción de una estructura mecánica
articulada y de un sistema electrónico de mando en el que se integra, por lo
general, un computador. Esta disposición que permite la programación de los
movimientos a efectuar por el brazo y la memorización de las diversas
secuencias de trabajo, confiere al robot una gran flexibilidad y posibilita su
adaptación a muy diversos trabajos y tareas, según sea el programa ejecutado.
El robot industrial es pues un dispositivo polivalente, apto para muy diversas
aplicaciones, en contraposición a la máquina automática clásica, concebida y
fabricada para realizar de forma repetitiva un tipo determinado de operaciones.
El robot industrial se especifica y diseña en función de los movimientos que
debe poder efectuar y no a partir de operaciones concretas a ejecutar; es
decir, lo que importan son los grados de libertad, su campo de
trabajo, su comportamiento estático y
dinámico, etc.
La
capacidad del robot industrial para reconfigurar su ciclo de trabajo, unida a
la versatilidad de sus elementos terminales ( pinzas, garras, herramientas,
etc. ) permite asimismo que pueda adaptarse fácilmente a la evolución o cambio
de los procesos de producción de las empresas, facilitando su reconversión.