MECÁNICA DEL MICRORRASTREADOR

 

Capítulo 1: Sistema motriz del microrrobot.

Engranajes y desmultiplicaciones.

El motor es el dispositivo que hace moverse al robot y su movimiento de rotación ha de transmitirse a las ruedas. Esto se consigue mediante la transmisión, que está formada por una serie de engranajes que, como mínimo han de incluir un piñón y una corona. El piñón está unido al motor y la corona directa o indirectamente a las ruedas.

Si el piñón y la corona tuvieran el mismo número de dientes, la relación de transmisión sería de 1/1, es decir, que por cada vuelta que diese el eje del motor las ruedas también darían una, pero esto en la práctica sería inconveniente, ya que al motor le costaría mucho vencer la resistencia inicial para hacer que el robot se pusiera en movimiento.

 

 

 

 

 

Por ello en los robots y para vencer la resistencia, las ruedas siempre han de dar menos vueltas que el motor. A esta disminución del número de vueltas es a lo que se denomina relación de desmultiplicación o para abreviar simplemente relación ó desmultiplicación. Para conseguir la desmultiplicación se utiliza una corona que tenga más dientes que el piñón, por ejemplo, si utilizamos un piñón de 20 dientes y una corona de 100, al dividir 20 entre 100 obtenemos 1/5, que indica que por cada vuelta que dé el motor las ruedas darán 1/5 de vuelta. En este caso se dice que la relación de desmultiplicación es de 5:1, que son las vueltas que ha de dar el motor para que las ruedas den 1 vuelta. Dicho de otro modo: cada giro del motor se reduce en 5 veces y en la misma proporción aumenta la fuerza. Esta es la forma de calcular la desmultiplicación.

Este aumento de fuerza que hemos puesto en este ejemplo, es apropiado para los robots de pista pero no lo es para los robots todoterreno, que pesan mucho más y necesitan más aceleración. Por ello llevan una serie de engranajes interpuestos entre la corona y las ruedas. Estos van situados dentro de una caja de transmisión y proporcionan una desmultiplicación adicional. Por ello, esta relación de la caja de transmisión, que se denomina relación interna, ha de multiplicarse por la del piñón/corona que vimos anteriormente para obtener así la desmultiplicación final. El factor de desmultiplicación interna es fijo para cada modelo de robot y depende de los dientes de los piñones que se encuentran en el interior de dicha caja. Por ello la fórmula completa a aplicar es la siguiente:

 

Desmultiplicación final = (Nº de dientes corona / Nº de dientes piñón)

X desmultiplicación de la transmisión.

Veamos un ejemplo de como calcular la desmultiplicación final de un robot eléctrico:

 

1ª. Fase: ¿ Cuál es el número de dientes de la corona y del piñón que un robot necesitaría ?.

Por ejemplo una corona de 95 dientes y un piñón de 19. Dividimos los de la corona por los del piñón 95/19 = 5. Este número lo multiplicamos por la desmultiplicación interna del robot, que por ejemplo es de 2, y 5 x 2, = 10, por lo que la desmultiplicación final será de 10:1.

Esto significa que las ruedas girarán 10 veces más lentas que el motor, es decir si el motor girase a 30.000 revoluciones por minuto (RPM), las ruedas darían 3.000 RPM, pero las ruedas tendrían también 10 veces más fuerza.

 

2ª. Fase: ¿Pero, cómo sabemos la relación interna de nuestro modelo?

También podríamos calcular la relación interna nosotros mismos. Para ello abrimos la caja de transmisión y contamos los dientes de los engranajes internos. Si se tratara de una transmisión por correa, la desmultiplicación será el resultado de dividir el número de dientes de la polea más grande por el de la más pequeña. Para una transmisión de tres piñones la desmultiplicación se obtiene dividiendo el número de dientes del piñón superior por el del inferior, el intermedio no tiene efecto en la relación interna de la transmisión, es el llamado piñón loco.

 

Factores a tener en cuenta al elegir la relación.

Con una sola relación de desmultiplicación se debe alcanzar el mejor compromiso entre aceleración y velocidad máxima para un determinado circuito, siempre en función del motor del que dispongamos y de la capacidad de las baterías que utilicemos. Para llegar a la relación de desmultiplicación adecuada el piloto puede cambiar el piñón y/o la corona, cambios que se pueden realizar fácilmente en la gran mayoría de los coches modernos, por ejemplo.

Si deseamos obtener una mayor aceleración hemos de disponer de una mayor desmultiplicación, de esta forma a igualdad de revoluciones del motor las ruedas girarán menos vueltas y el coche tendrá más fuerza. Por  ejemplo, una relación de transmisión de 11,18 proporciona más aceleración que una de 10, ya que por cada vuelta del motor la rueda se mueve sólo 1/11,18 vueltas en lugar de 1/10. En el lenguaje habitual se dice que la relación de 11,18:1 es más corta que la de 10,00. Para obtener relaciones más cortas hemos de utilizar un piñón de menos dientes o una corona de más dientes. Recordemos que para la relación de 10,00 utilizábamos una corona de 95 dientes y un piñón de 19, pues para obtener la de 11,18:1 en un móvil hemos de utilizar un piñón de 17 dientes (95/17 = 5,59, x 2,00 de la relación interna = 11,18).

Si por el contrario hablamos de la velocidad, en el caso de un motor que girase a 30.000 r.p.m. con la desmultiplicación de 10 las ruedas girarían a 3.000 r.p.m, mientras que con la de 11,18 girarían a 2.680, por lo que para obtener una mayor velocidad máxima, emplearíamos la relación más larga, en este caso la de 10 y para ello utilizaríamos el piñón de más dientes (o una corona de menos).

A la hora de escoger la relación adecuada, además de tener en cuenta la aceleración y velocidad, no hay que olvidar el consumo, ya que las baterías han de durar en competición.

 

En general, una relación larga (valores bajos de desmultiplicación) hará que las baterías duren menos, ya que el coche gastará más energía mientras acelera hasta llegar a la velocidad máxima. Por ello, si las baterías no duran el tiempo necesario, hemos de pasar a una relación más corta (recordar: piñón de menos dientes o corona de más).

Otro factor que influye en la elección de la relación adecuada es el circuito, ya que si hay mucho agarre los consumos serán más elevados y habrá que utilizar una relación más corta para compensar. Por el contrario en los circuitos deslizantes el consumo es mucho menor y se podrán emplear relaciones más largas que además ayudarán a tener aceleraciones más suaves. Si el circuito es muy revirado, con pocas rectas, hay que usar una relación corta para tener más aceleración, por el contrario en un circuito con muchas rectas hay que utilizar relaciones largas para tener más velocidad punta.

Otro factor es el estado del circuito, en todo terreno si está mojado habrá más consumo que si está seco.

 

El engranaje correcto.

Para que la potencia del motor se transmita adecuadamente, es necesario que el piñón y la corona engranen bien y para ello han de estar cerca pero no demasiado, es decir, han de tener un pequeño juego.

Si están demasiado juntos y por tanto apretados, el motor tendrá que hacer más esfuerzo, por lo que se calentará más y correrá menos, además los dientes metálicos del piñón pueden aplastar a los de plástico de la corona y dañarla.

Si están demasiado separados la corona también se podrá estropear rápidamente al chocar sus dientes con los del piñón. Un truco que se recomienda para los que están empezando, es colocar un trozo de papel entre el piñón y la corona, se apretarán ambos y luego se atornillarán los tornillos del motor. Al quitar el papel quedará un pequeño juego entre ambos. Esto puede servir de orientación hasta que tengamos la experiencia necesaria para poder percibir la distancia apropiada entre ambos. Al final cogeremos el tacto para que al mover ligeramente la corona, apreciemos un pequeño juego antes de que el piñón empiece a moverse.

Hemos de fijarnos en que el pequeño juego entre el piñón y la corona se mantenga cuando estén los tornillos del motor totalmente apretados, ya que al apretarlos el motor podría moverse y no conservar la distancia apropiada. Los tornillos del motor han de ser apretados con fuerza y no olvidar colocar las arandelas correspondientes, ya que debido a las vibraciones un motor poco apretado podría separarse durante la marcha, lo que estropearía los dientes y nos podría hacer abandonar la carrera.

Para disminuir ruidos y aumentar la eficacia de los engranajes, se recomienda usar ambos del mismo fabricante, ya que aunque ambos sean del mismo paso, las diferentes compañías tienen sus propias máquinas y los perfiles de los dientes no siempre coinciden exactamente. En un correcto ajuste también influye que el número total de dientes de piñón y corona sean lo más cercanos posible, por ejemplo, para una relación final muy similar, es mejor emplear un piñón de 16 con una corona de 89 que uno de 17 con una corona de 95, ya que en el primer caso es más fácil el ajuste del piñón y corona. Sin embargo, no hay que utilizar piñones con un número de dientes demasiado bajo, ya que estos tienen un menor diámetro y la distancia entre la parte superior de los dientes es mayor, lo que hace que al estar más separados engranen más difícilmente con los de la corona.

Un diente en buenas condiciones debe ser plano en su parte superior y redondeado en sus lados. Si tiene una forma puntiaguda quiere decir que se ha deteriorado y ha de ser reemplazado, porque en caso contrario dañará al engranaje contrario. En general es más fácil que se estropeen las coronas (plástico) que el piñón (metal), pero ambos pueden dañarse, sobre todo si estos últimos son de aluminio.

Una última recomendación, para conservar la integridad del piñón y corona es la de utilizar la tapa protectora. Esta evitará que piedrecitas y polvo estropeen los engranajes y el motor.

 

 

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