MAMÍFEROS MARINOS: RESPONSABILIDAD DE TODOS
 

                                                      ¡PROTEJAMOS  A LOS CETÁCEOS!
 
 
MISTICETOS ODONTOCETOS
 

   Los mamíferos marinos, y especialmente los cetáceos, han sido quizá el grupo de seres vivos que más han acusado la aparición sobre la Tierra de una especie de primates sociales, vanidosamente autodenominada  Homo sapiens,   y  la evolución a gran velocidad de su uso del hábitat. Habiendo aparecido apenas hace cuatro millones de años en las resecas tierras africanas del Valle del Rift, pocos observadores habrían podido predecir que aquellos cazadores sociales que empezaban a utilizar rudimentarias herramientas de piedra y madera serían, cuatro millones de años más tarde, responsables de la casi desaparición de muchas especies de gigantescos mamíferos marinos que poblaban, por cientos de miles, los océanos de la Tierra, ajenos a los avatares climáticos que sometían a fortísimas presiones selectivas a la fauna y flora epicontinentales.
 

  Nuestros alumnos piensan, equivocadamente y probablemente influídos por los innumerables documentales que se dan por las diversas televisiones, que estos animales son propios de latitudes polares, que en nuestro país no es posible observar cetáceos y que poco menos que tan solo en las circenses actuaciones de los delfinarios van a poder conocer de cerca a estas maravillosas criaturas. Nada más lejos de la realidad: algunas especies se distribuyen por todos los mares del mundo, y en las costas y mares de la península ibérica y los archipiélagos canario y balear,  se pueden observar decenas de ellas. A veces, en las playas se encuentran los restos varados de animales muertos. Algunas especies apenas se conocen más que por este hecho.
 

   Podemos distinguir dos grandes grupos de cetáceos: los que tienen dientes (Odontocetos), que son activos predadores e incluyen a los populares delfines, a las marsopas y zifios, a las orcas (incorrectamente denominadas 'ballenas asesinas') y a los cachalotes,  quizá los buceadores en apnea más eficientes fisiológicamente que nunca hayan existido; por otro lado, los cetáceos sin dientes (misticetos), que han desarrollado unas estucturas córneas (barbas o ballenas), en la mandíbula, que les permiten filtrar enormes masas de agua marina a fin de retener los crustáceos o los pequeños peces de los que se alimentan.
 

   En las costas españolas podemos  identificar unas 25 especies distintas de cetáceos, de las que las más frecuentes son los delfines. Son también fáciles de observar los calderones tropicales, que forman grandes grupos en ciertas áreas, sobre todo en Canarias. Sin olvidarnos de los avistamientos de cachalotes y  rorcuales. Incluso el animal más grande que ha existido sobre la Tierra, el rorcual azul, puede ser visto en nuestras aguas. La ya desaparecida flota ballenera gallega llegó a capturar hasta 16 ejemplares de esta especie.  Los balleneros vascos tuvieron el dudoso honor de llevar por vez primera a la extinción a una especie de  ballena, en concreto la ballena franca del norte o 'ballena vasca'.
 

   Debemos exigir la continuidad futura de la moratoria establecida internacionalmente  para la caza de ballenas, así como denunciar a países que la incumplen con variadas excusas, como Japón, Rusia, Noruega e Islandia; suelen argumentar la 'caza científica' o 'tradicional', pero en realidad esconden oscuros intereses económicos. Igualmente debemos exigir la restricción o prohibición total de las mortíferas redes de deriva, auténticas trampas para la fauna marina, por su nula discriminación en la captura.
 



 
Nutrias Marinas
 
  En las costas del norte del Pacífico habita la única especie de mustélido de vida exclusivamente marina, un animal a quién la industria peletera ha estado a punto de llevar a la extinción total: la nutria marina (Enhydra lutris). Los machos adultos llegan a medir 1,5 m., siendo las hembras ligeramente menores. Se identifican muy fácilmente por su aspecto y su cola plana, además de por su peculiar manera de nadar a 'espalda', transportando sobre su pecho los moluscos de los que se alimenta (normalmente orejas de mar) o las crías, que celosamennte protejen las hembras. Su hábitat predilecto son los 'bosques de kelp' (grandes algas del género Macrocystis )que ocupan las zonas costeras poco profundas, donde recolectan los moluscos, crustáceos, erizos y peces de los que se alimentan. Las mayores poblaciones se encontraban en las costas de Alaska, y fueron el principal reclamo, junto a las focas y leones marinos, para la colonización de estas tierras por parte de los rusos. Cuando prácticamente se había exterminado a toda la población, se empezó a perder el interés por esta remota colonia, que al fin se vendió a los Estados Unidos. Años más tarde se encontró una enorme reserva de petróleo, lo que representa un nuevo riesgo para  las poblaciones de nutrias: el tráfico de enormes petroleros. El naufragio del Exxon Valdez y la marea negra subsiguiente tuvieron, entre sus víctimas, a numerosas nutrias marinas. Más al sur,  en las Channel Islands californianas, las nutrias se habían visto sometidas a la competencia con pescadores humanos, hasta que la creación de un Parque Nacional en las islas aseguró su tranquilidad, si bien las poblaciones todavía no alcanzan el número de hace siglos.