Arrecifes de Coral en España: un viaje al Jurásico

por Ricardo Martínez Ibáñez

Puede que, al leer este título, penseis que nos hemos vuelto locos, pero no es así. Extensas áreas de la península ibérica están formadas por rocas que, en épocas geológicas lejanas, formaron parte de arrecifes coralinos que nada tenían que envidiar a la Gran Barrera Australiana o a las Maldivas. La época en que mayor diversidad de organismos constructores de arrecifes existió sobre la Tierra fue el período Jurásico, hace entre 135 a 160 millones de años. No son los corales los únicos organismos constructores de arrecifes, aunque sí los más importantes, llegando algunas especies a presentar crecimientos en sus ‘esqueletos calcáreos’ de hasta 25 cm. por año, gracias a su simbiosis con algas llamadas zooxantelas que alojan en sus tejidos blandos. Esto hace que los arrecifes coralinos sean estructuras fotodependientes, y por tanto solo sean capaces de desarrollarse en aguas superficiales y bien iluminadas. Los corales de los arrecifes del Jurásico presentaban una dependencia semejante. Muchos otros organismos, bien conocidos por los buceadores, han desarrollado simbiosis semejantes: las Tridacnas, espectaculares moluscos bivalvos, tan agaradecidos para los fotógrafos en los viajes a arrecifes de los trópicos, en su manto mantienen poblaciones de algas que contribuyen a facilitar el rápido crecimiento de las enormes valvas. Los cangrejos ermitaños, frecuentes moradores del arrecife, suelen transportar en la concha de caracol que utilizan como vivienda, una anémona que les sirve de protección y a la que los movimientos del cangrejo, facilitan la obtención de alimento. Otros organismos importantes en la comunidad recifal, tanto la actual como la de épocas geológicas pasadas, son los poríferos (esponjas). En la actualidad dominan las ‘esponjas blandas’ (recordad las grandes esponjas tubulares del Caribe), pero en el pasado eran más abundantes especies con espículas silíceas o carbonáticas, que desempeñaron una importante función en la construcción del arrecife. Las esponjas incrustantes son importantes en los actuales arrecifes, así como en los antiguos. Fragmentan elementos sólidos y contribuyen a la dinámica del arrecife, a lo que también contribuyen gasterópodos, erizos, peces (los ‘loro’), formando el equipo de limpieza del arrecife, al impedir la proliferación de algas blandas sobre el coral y generando microhabitats seguros para el desarrollo de formas larvarias, incluídas las del propio coral. En el pueblo turolense de Jabaloyas, tenemos magníficos ejemplos muy bien conservados de arrecifes coralinos, cuyo estudio y salvaguarda, es de gran importancia. Jabaloyas (Teruel)

Jabaloyas (Teruel)

La semejanza con un arrecife moderno es bastante superficial: en realidad existen algunas diferencias significativas entre los arrecifes jurásicos y los actuales. Una de ellas es la importancia que tienen los depósitos carbonáticos de origen microbiano. No fue sino mucho despues (en el Cretácico) cuando se originaron las algas calcáreas, teniendo previamente mucha importancia los lechos microbianos: se encargan de capturar y fijar partículas sueltas, generando un suelo o estructura sólida sobre la que se pueden instalar larvas fundadoras de colonias que serían incapaces de hacerlo en sustratos sueltos, como los lechos arenosos generados por la acción del oleaje y tormentas al ‘romper`el arrecife o la acción de ciertos seres vivos (los peces-loro actuales, por ejemplo). Esta importante función es desempeñada en la actualidad por algas calcáreas. En lugares poco iluminados, como las oquedades del arrecife, con aguas cálidas sobresaturadas de carbonato cálcico, la mucosidad generada por los lechos bacterianos actua catalizando la deposición de esta sal, y consolidando el arrecife ‘desde dentro’. Las algas calcareas actuales, fotodependientes, son capaces de llevar a cabo este proceso en aguas agitadas e iluminadas. Pero en el Jurásico no existían y la consolidación del arrecife dependía de la actividad bacteriana. Aparecen fósiles de ‘costras microbianas’ frecuentemente en los arrecifes del Jurásico. Otra diferencia notable es la presencia de numerosas esponjas silíceas muy abundantes, apenas representadas en los arrecifes actuales.

Gosundeira (Portugal)

Como veis, para contemplar impresionantes arrecifes no hace falta viajar a lejanos destinos: en lugares de gran belleza, como Teruel, y sin problemas de descompresión, podemos aprender muchas cosas que nos harán conocer, valorar y conservar esas joyas del mar que son los arrecifes coralinos. Lo que ahora son las serranías Turolenses, eran los fondos poco profundos de las costas occidentales del gran Mar de Tethys, un enorme océano que formaba un gran golfo en la zona ecuatorial de la Pangea que comenzaba a fragmentarse, situandose lo que ahora es la península ibérica en latitudes ecuatoriales. La Pangea se fragmentó, inicialmente en dos grandes bloques, Laurasia y Gondwana, que seguidamente volvieron a romperse, dando lugar a la familiar configuración actual del mundo. Una de las placas litosféricas resultantes de esa fragmentación, África, al empujar hacia el norte plegó y elevó lo que otrora fueran arrecifes coralinos, y ahora eran sedimentos de caliza, pasando a formar parte de montañas emergidas miles de metros por encima del nivel del mar y que, erosionadas por la acción de los ríos, permiten en la actualidad aflorar en superficie a los antiguos arrecifes. Merecen una visita.