
Las escasas reservas demográficas de la especie se localizan en colonias dispersas en Turquía y Grecia, en el Mediterráneo oriental, escasos ejemplares solitarios en las costas argelinas y marroquíes y una hasta ahora relativamente próspera población en Cabo Blanco, en las costas acantiladas del Sahara, en la zona fronteriza entre el Sahara Occidental (RASD) y Mauritania. Esta colonia contaba con unos 300 ejemplares, y está siendo estudiada por un equipo de biólogos con base en las Canarias. Solo existen algunos ejemplares mas en las Islas Dessertas, cerca de Madeira, en el Atlántico. No hace muchos años el biólogo francés Marchessaux murió al acceder a la colonia saharaui y hacer estallar una mina contracarro con su vehículo, un resto del conflicto aún no resuelto del Sahara Occidental. Tras algunos años de interrupción en el seguimiento de la colonia, el equipo coordinado por L.M. González retoma el seguimiento de la colonia, que agrupaba al 50% de las reservas demográficas de la especie. El pasado verano se produjo una masiva mortandad de ejemplares adultos en la colonia, que ha quedado reducida a un tercio o menos del tamaño original. Según L. Silvani, en un interesante trabajo publicado en Quercus, la mortandad inicialmente se achacó a morbillivirus (virus del moquillo), pero análisis de muestras de animales muertos hizo desechar esta idea. Se ha llegado a la conclusión de que las focas muertas han padecido una intoxicación por organismos tóxicos del grupo de los dinoflagelados (organismos unicelulares planctónicos), que poseen una sustancia neurotóxica (saxitoxina) que al acumularse en los distintos niveles de la cadena trófica afecta a los animales que ocupan el vértice de la pirámide alimenticia. Se han descrito acontecimientos semejantes en ballenas jorobadas y manatíes. Las distintas fuentes alimenticias usadas por juveniles y adultos explicarían por qué las focas afectadas son preferentemente adultas.
Este lamentable hecho pone en mayor peligro a la especie, y los intentos de reintroducción que se estaban desarrollando a partir de la población de Cabo Blanco en enclaves de Canarias han sido interrumpidos, logicamente. Un acontecimiento de este tipo es intrascendente cuando una especie cuenta con suficientes reservas demográficas, pero es de crucial importancia cuando está al límite del tamaño poblacional mínimo que garantice la supervivencia
Esperemos que en un futuro no muy lejano podamos tener el placer de ver en nuestras inmersiones de nuevo a la Foca Monje en las costas españolas y no tener que conformarnos con verlas en las enciclopedias y tratados de zoología.