Instituto de Bachillerato 'Villa de Vallecas' de Madrid

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¿Cuantas veces has disfrutado de los maravillosos documentales televisivos que nos muestran las bellezas del paisaje submarino? ¿Cuantas, en la playa durante el verano, te has asomado con las gafas y el tubo en una roca, admirando la increíble variedad de formas vivas que la pueblan?.
La práctica del submarinismo, que se está extendiendo mucho en los últimos años, está al alcance de cualquier persona, a condición de saber nadar y desenvolverse con seguridad en el medio acuático. Este, en apariencia hostil, no lo es tanto si se poseen los conocimientos necesarios y se tiene respeto por las normas elementales de seguridad. El peligro más acuciante para el submarinista no viene del hecho de desenvolverse en un medio distinto del aéreo, sino de la necesidad de respirar gases a presión, lo que desencadena una serie de consecuencias fisiológicas que pueden resultar muy peligrosas si no se opera con la debida cautela. Destacaré que ni siquiera en las misiones espaciales se somete al organismo humano a esta alteración de los procesos de respiración y transporte de gases, pues las naves y trajes para actividades extravehiculares están presurizados a una atmósfera, la presión a nivel del mar. También durante el buceo se experimenta la 'gravedad cero', aunque al ser los tiempos de inmersión bastante reducidos esta no llega a tener efectos sobre el organismo.
¿Como se llega a ser 'submarinista'?. A diferencia de otros deportes, para la práctica de este es obligatorio haber realizado un curso de formación, en el que se han recibido los conocimientos teóricos adecuados, se han adquirido las capacidades prácticas necesarias para el correcto manejo del complicado equipo y se ha demostrado mediante un sencillo exámen competencia en ambos aspectos. La titulación más frecuente en España es la FEDAS/CMAS (Federación Española de Actividades Subacuáticas/ Confederación Mundial de Actividades Subacuáticas), aunque cada vez con más frecuencia se pueden obtener titulaciones de otras entidades (PADI, SSI y otras). La clase de titulación es lo de menos si se han adquirido los conocimientos adecuados. Hay que desconfiar de los cursos muy cortos o muy baratos. Cualquier persona a la que le colocas un regulador, máscara y aletas es capaz de de descender al fondo marino, pero con eso (lo que se hace en los 'bautismos subacuáticos'), no basta: ¿que hacer si a un compañero se le interrumpe el flujo de aire? ¿y si la corriente me arrastra? ¿como salvar mis pulmones de una 'subida en balón? ¿que síntomas presenta una enfermedad descompresiva y como actuar correctamente ante ella?. Estas son preguntas de cuya respuesta puede depender la vida de una persona, y es lo que se enseña (o debe enseñar) en los cursos de submarinismo.
La natación y un buen nivel de 'acuaticidad' (seguridad y comodidad en el agua, algo más que saber nadar) es la única condición previa al aspirante a submarinista. Todos los cursos comienzan con una prueba de natación en la que la velocidad o la corrección en el estilo son menos importantes que la acuaticidad. Superada esta prueba, el curso se centra en dos aspectos, tanto en teoría como en práctica: manejo del equipo y normas de seguridad. La fisiopatología del buceo, el manejo del equipo y el correcto manejo de Tablas y Computadores de buceo constituyen el núcleo de la teoría. Los procedimientos de emergencia (compartir aire, ascenso con seguridad, descompresión...) lo son de la parte práctica.

EL EQUIPO EMPLEADO
El equipo que ha permitido al hombre el acceder a las profundidades
se desarrolló tal como lo conocemos despues de la II Guerra Mundial,
siendo el llamado 'regulador de demanda' la pieza clave del mismo, pues
permite el suministro de aire a presión ambiente a demanda del buceador.
El aire (no el oxígeno) a presión (200 atmósferas)
se almacena en cilindros de acero o aluminio, a los que denominamos 'botellas'.
Podemos distinguir en nuestro equipo de submarinismo lo que llamaremos
'equipo ligero' y 'equipo pesado'. El equipo ligero está formado
por la máscara de buceo, pieza imprescindible que nos permite tener
una correcta visión subacuática, el tubo de respiración
o 'snorkel' y las aletas, que facilitan la progresión en el agua;
a esto añadiremos un cinturón y lastre de plomo en cantidad
adecuada para conseguir la flotabilidad neutra. Esta es la parte
más económica del equipo y la única necesaria para
comenzar a disfrutar del mundo submarino. El 'equipo pesado' o escafandra
autónoma propiamente dicha, consta de regulador de demanda, botella
y chaleco de compensación de flotabilidad. Además, un reloj,
un profundímetro, tablas de buceo o en su caso una computadora de
inmersión son imprescindibles para los cálculos de descompresión.
Un cuchillo pequeño (para cortar cabos o sedales, no para defendernos
de nada) y el traje de neopreno del grosor adecuado a las temperaturas
del agua completarán nuestro equipo.
LOS RIESGOS
Ya dije que el riesgo más acusado es el derivado de
respirar aire a presión, lo que supone que a lo largo de la inmersión
y en función de las profundidades alcanzadas y el tiempo de permanencia
en las mismas, cantidades de gases superiores a las normales (especialmente
de Nitrógeno) se hayan disuelto en nuestros tejidos. Al volver a
presiones inferiores, los gases disueltos en la sangre y en los diversos
tejidos vuelven al estado gaseoso, y si esto sucede de manera brusca podemos
tener serios problemas (enfermedad descompresiva, bends, embolias...).
Igualmente, el aire contenido en los pulmones, sometido a un brusco descenso
de presión puede aumentar de volumen afectando a los alvéolos
hasta desencadenar un cuadro de sobrepresión pulmonar, que puede
llegar a ser mortal. Es por tanto esencial en los cursos el aprendizaje
correcto de las técnicas de ascenso, de las velocidades adecuadas,
del manejo de tablas y computadores, de las técnicas de auxilio
y asumir el respeto escrupuloso de las paradas de descompresión.
Muchos se preguntarán por que utilizamos aire y no oxígeno
puro en las inmersiones: la respuesta es la neurotoxicidad del oxígeno
por encima de un umbral de presión parcial (1,7 Atm.), lo
que hace que a profundidades superiores a ocho metros sea imposible utilizar
Oxígeno puro, que apenas se utiliza en buceo salvo para aplicaciones
militares en circuito cerrado. Las mezclas de Nitrógeno y
Oxígeno distintas de las proporcioes atmosféricas, llamadas
NITROX, permiten un buceo en que se disminuyen los riesgos de la descompresión,
y las mezclas complejas (TRIMIX, con Helio) permiten el buceo hasta cotas
prohibidas para el buceo con aire, pero esto queda reservado a trabajos
profesionales.


LA RECOMPENSA
A pesar de los peligros, igual que conducir un coche, el buceo
es muy seguro siempre que respetemos las leyes que lo rigen. A diferencia
del código de la circulación (si me salto un STOP y no viene
nadie no me pasará nada...) las leyes que rigen el buceo son las
de la Física, y en estas no se admiten excepciones ni hay segundas
oportunidades. Respetándolas (es de sentido común) disfrutaremos
de un mundo apasionante, en el que nos movemos ingrávidos en tres
dimensiones contemplando una naturaleza fascinante. Un mundo al que deberemos
respetar por su fragilidad, del que nos llevaremos tan solo fotografías.
Las costas españolas son variadísimas, desde las casi tropicales
de la Isla de El Hierro a las rudas condiciones del Cantábrico.
Tan bellas son las formaciones de coral negro en las cuevas canarias como
las praderas de Fucus santanderinas. Y las extensas praderas
de la fanerógama Posidonia oceanica del Mediterraneo
suponen un valor ambiental de extraordinaria
importancia.

¿DONDE APRENDER?
Puedes encontrar información sobre los distintos clubs que en nuestra ciudad organizan cursos en la Federación Madrileña de Actividades Subacuáticas, en la Calle Zurbano 83 2º A, 28003 de Madrid (Teléfono 914422169 Fax 913992657). O escribe a mi dirección de correo electrónico (rmartini@platea.pntic.mec.es). Los cursos se gradúan en tres niveles y las titulaciones por número de 'estrellas': Iniciación *, Intermedio ** y Avanzado ***. Se requiere un número mínimo de inmersiones y superar los contenidos teóricos y prácticos de cada uno para alcanzar el nivel siguiente.
