Thiomargarita namibiensis:
una bacteria gigante
Ricardo Martínez
Ibáñez
Seminario de Ciencias Naturales del Instituto de Bachillerato 'Villa
de Vallecas' de Madrid
Visible para el ojo humano, sin ayuda alguna, la recientemente
descubierta bacteria Thiomargarita nambibiensis es sin duda
el organismo procarionte (células sin verdadero núcleo diferenciado)
más grande conocido. Las bacterias han sido descubiertas en el curso
de una expedición oceanográfica a bordo del navío
ruso 'Petr Kottsov', en sedimentos muestreados frente a las costas de Namibia.
Se trata de una sulfobacteria que utiliza en su metabolismo los sulfuros
que se producen en el fondo marino, así como los nitratos que toma
del agua en un proceso anaeróbico. Sorprende dado su tamaño
que no hubiera sido detectada previamente por los biólogos marinos,
pues las células de forma esférica llegan a alcanzar en ocasiones
0,75 mm., siendo su tamaño normal de 0,1 a 0,3 mm. Se encuentran
en número elevado en los sedimentos costeros de la Bahía
de Walvis, tienen un aspecto blanquecino debido al acúmulo de gránulos
de sulfuros en su interior, que reflejan la luz incidente. Las células
se mantienen unidas en largos filamentos gracias a una sustancia mucilaginosa.
Su nicho ecológico son los fangos pobres en oxígeno pero
ricos en nutrientes, en especial sulfuro de hidrógeno, que resulta
letal para muchos otros organismos. Según sus descubridores del
Max Plank Institute for Marine Microbiology (de Bremen), la mayor parte
del citoplasma de esas bacterias está ocupado opr una gran vacuola,
donde se almacenan los nitratos usados por las bacterias para oxidar el
sulfuro. Se han medido concentraciones de nitratos en las vacuolas 10000
veces superiores a las del agua marina del entorno.
La costa de Namibia es muy semejante por sus
condiciones hidrográficas a la del oeste del continente americano:
se producen corrientes de afloramiento que llevan enormes cantidades de
nutrientes a las zonas superficiales. Ello hace que estas áreas
sean unas de las más ricas en los océanos en terminos de
productividad, sobre todo la relacionada con el fitoplancton, así
como piscícola. Una gran biomasa procedente de microalgas muertas
se acumula en los fondos someros de la plataforma continetal, donde son
degradados por bacterias. En estos sedimentos, las bacterias anaerobias
utilizan sulfatos para oxidar esta materia orgánica, produciendo
grandes cantidades de sulfuro de hidrógeno. Este a su vez es una
fuente potencial de energía si puede ser oxidado mediante nitratos
tomados del agua marina. Esto requiere de adaptaciones especiales, pues
mientras que el sulfuro procede del sedimento, los nitratos han de tomarse
del agua libre. Se conocía previamente una bacteria (Thioploca)
que realiza esto, formando densas poblaciones en los fangos y sedimentos
de las costas occidentales de América del Sur. Estas bacterias son
de un tamaño diez veces menor que Thiomargarita, y viven
formando filamentos multicelulares que se disponen verticalmente
sobre los sedimentos, de manera que las partes superiores extraen los nitratos
del agua y las inferiores extraen eficazmente el sulfuro de hidrógeno
del sedimento, que puede almacenarse como azufre. Para ello llevan a cabo
un movimiento rítmico ascendente y descendente en el sedimento.
Thiomargarita, evolutivamente emparentada con Thioploca es
incapaz de este movimiento oscilatorio, que de hecho no le es necesario:
con grandes cantidades de nitratos almecenadas en la gran vacuola y el
azufre en la periferia, en forma de glóbulos, es capaz de sobrevivir
hasta por tres meses sin aportes externos de nutrientes. Al vivir sobre
sedimentos inestables y ser un área batida por frecuentes tormentas,
las bacterias solo han de esperar que estos sean removidos y lleguen masas
de agua rica en nitratos. Para sobrevivir en estas condiciones extremas,
son extremadamente resistentes a condiciones como altas concentraciones
de oxígeno o sulfuro, en concentraciones que no soportaria su pariente
Thioploca. Los investigadores del Max Plank han medido una
biomasa de hasta 47 gr. por metro cuadrado, y afirman que estos microorganismos
juegan un papel clave en la destoxificación de los sedimentos sulfurosos
de las costas de Namibia. Utilizando simultaneamente la oxidación
del Sulfuro de Hidrógeno con la reducción de los Nitratos,
estas bacterias utilizan una fuente de energía inaccesible a la
mayor parte de otros microorganismos en ausencia de Oxigeno. Y su capacidad
de 'contener la respiración' por largos períodos de tiempo
hasta que hay nutrientes disponibles, es una adaptación única
en la biosfera conocida. Debemos destacar que uno de los firmantes del
artículo publicado en Science donde se da cuenta del descubrimiento,
Hernandez Mariné, trabaja en la facultad de Farmacia de la Universidad
de Barcelona. ¡Felicidades por el descubrimiento!
Bibliografía
'Dense populations of a Giant Sulfur Bacterium in namibian Shelf
Sediments'. Schulz, H.N.; Brinkhoff, T.; Ferdelman,T.G.; Hernandez
Mariné, M.; Teske,A. y Jorgensen, B.B. Science
vol. 284 pp: 493-495 (April, 1999).