MOTIVO DE PEREGRINACIÓN

Santiago, apóstol de Cristo conocido por Baanerges (Hijo del Trueno), predicó en España según la tradición, apareciéndosele la Virgen en el Pilar. Al regresar a Palestina fue decapitado por Herodes Agripa, sus discípulos embarcaron el cuerpo en el puerto de Joppe y navegaron hasta Galicia enterrándolo en un mausoleo al pie de Libredón. Las guerras y la despoblación hizo que este lugar de culto cristiano quedara olvidado (Cronicón Iriense).   

Resta por fin hablar del sentido de la peregrinación, pues son muchas y variadas las motivaciones que han traído a Compostela a millones de personas. Dante en la Vita Nuova dice que sólo es peregrino aquel que va o viene de la casa de Santiago y aunque desde fecha temprana hubo una picaresca de la ruta, no podemos olvidar que la mayor parte de los romeros están guiados por un fundamento espiritual, ya sea en cumplimiento de un voto, por motivos penitenciales, por dar culto al apóstol y rezar ante las reliquias de tantos santos, reflexionar es un camino simbólico como el de la vida o buscar un “algo” impreciso.  

 

     A fines del siglo VIII se difunde en el noroeste de la península la idea de que Santiago el Mayor había evangelizado y había sido enterrado en estas tierras,  y comienza a rendirse culto al Apóstol en un lugar cercano a la ciudad episcopal de Iria Flavia , donde – según excavaciones recientes – se halla situado un cementerio de época romana. Un siglo más tarde, la noticia de ese culto es conocida en el sur de Francia, y pronto llegaran hasta Compostela, nombre dado el lugar del sepulcro, los primeros europeos deseosos de venerar los restos del apóstol de Occidente y de conocer unas tierras que la vecindad de los musulmanes hace atractivas y legendarias.  

     El número de peregrinos aumenta extraordinariamente a partir del siglo XI, cuando la población europea logra salir del aislamiento de épocas anteriores e inicia una serie de contactos e intercambios que, en el campo religioso, llevarán a hacer de la peregrinación la forma más difundida de devoción. Roma, Jerusalén y Santiago serán los grandes centros: todos los caminos llevan a Roma; los cruzados y las ciudades marítimas italianas abren la ruta de Jerusalén, y los monarcas de Navarra, Aragón y Castilla-León facilitan el viaje a Santiago mediante la construcción de puentes, reparación de caminos, construcción de hospitales y albergues...  
  
     Los peregrinos actuales cuentan con interés las ricas vivencias que les ha proporcionado la ruta, muchos de ellos hacen diarios o “itinerarios” emulando a los antiguos caminantes, llegándose a publicar varios en diversos países. Todos coinciden en resaltar la variedad cultural de las diferentes regiones y comarcas que atraviesan, los detalles hospitalarios de las gentes y especialmente, las reflexiones cotidianas, sus impresiones sobre el paisaje, las experiencias y coloristas anécdotas que surgen durante la gran aventura jacobea.  
     La red de caminos jacobeos a Santiago, por su función difusora de las manifestaciones culturales y a la vez creadora de una identidad común entre los pueblos del viejo continente, fue ratificado como Primer Itinerario Cultural Europeo en 1987 por el Consejo de Europa.

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