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Si bien la contribución de Cantabria a la ciencia
española fue minoritaria, en cuanto a grandes figuras, habría
que destacar escasos autores, cuyas vidas se desarrollaron entre el pasado
y el presente siglo, y que representaron a las ciencias naturales, la medicina
y la ingeniería.
Entre ellos está Augusto González de Linares (1845-1904),
naturalista, fundador y primer director de la Estación de Biología
Marina de Santander, laboratorio creado en 1886 y dedicado a la exploración
de la fauna y flora marinas de las costas del mar Cantábrico. Fue
uno de los primeros difusores del darwinismo en España.
Hombre ligado a la Institución Libre de Enseñanza y especialmente
dotado para la investigación en diferentes especialidades científicas
(biología marina, prehistoria, geología, etc.), dedicó
una parte importante de sus afanes al mantenimiento del Centro por él
fundado, a la investigación, la preparación de becarios y
al envío de colecciones de la fauna marina a diferentes centros
de enseñanza. |
La defensa que realizó, en sus clases de Medicina
en Santiago de Compostela, de la libertad de pensamiento y de expresión,
le costó perder , en 1875 , la Cátedra, que no recuperó
hasta 1881 con el gobierno liberal. Seis años más tarde,
solicitaba la excedencia y fijaba su residencia en Santander, donde creó
el citado laboratorio de Biología Marina.
Sus trabajos se publicaron en los Anales de la Sociedad Española
de Historia Natural, en la Revista de España
y en el Boletín de la Institución Libre de Enseñanza....
Entre sus estudios más destacados, figuran la catalogación
de la fauna y flora marina de nuestras costas y el descubrimiento del Wealdico
en el Escudo de Cabuérniga.
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